Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 16 de abril de 2016

Poesía Nórdica (6): Elmer Diktonius (y 3):






¡CREA, CREADOR!

¡Crea, creador!
¡Saca tus herramientas, artista!
El mundo espera,
el mundo dormido espera impaciente
a aquel que lo despierte,
al que le infunda vida a latigazos.
El mundo espera
la naciente mañana de su alma.

Letargo, podredumbre,
zumbido de moscardas en hedionda carne de cadáveres,
vida en fermentación -eso es el mundo,
el mundo de los hombres,
el mundo de las imágenes de los hombres.

Tu mano dura, artista,
tu alma poderosa,
el mazo de hierro de tu pensamiento,
el abrazo de tu fogosa brutalidad-
eso es lo que necesita el mundo,
sí, el mundo, esa hembra cachonda,
la insatisfecha
que nunca tiene bastante.

Por eso: ¡golpea, artista!
No te preocupes de gemidos ni de gritos,
no te preocupes de que esa tarasca arañe.
Siempre que nace algo nuevo hay gritos
y los arañazos son simplemente una de las locuras del amor.

Abraza todo con el palpitante ardor de tu corazón
deja que se alce la inmensa columna de fuego de tu pasión
y en lo más íntimo de tu intimidad, artista:
¡arde!
Porque sólo lo que arde tiene fuego,
sólo lo que tiene fuego resplandece.
Tus quemaduras, -sí, escuecen- pero tú resplanceces.
¡Arde y resplandece!



Elmer Diktonius.

Varios Autores. Afinidades afectivas. Libros del Innombrable, 2002.

Traducción de Francisco J. Uriz.



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