Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

jueves, 14 de abril de 2016

Poesía Nórdica (1): Edith Södergran (1):


A mal tiempo, buena cara. Cuando uno no puede comprar libros, puede, sin embargo, releer los de su biblioteca personal. Así pues, con Edith Södergran, doy inicio a un repaso de la Poesía Nórdica a través de una serie de antologías que tengo en casa, especialmente de una de ellas, una de esas antologías que yo considero imprescindibles y que no es otra que Poesía Nórdica, una voluminosa antología preparada por Francisco J. Uriz:





REGRESO

Los árboles de mi infancia se yerguen jubilosos en torno a mí:
         ¡oh, humanidad!
y la hierba me da la bienvenida al regreso de países lejanos.
Apoyo la cabeza en la hierba: por fin en casa.
Ahora vuelvo la espalda a todo lo que he dejado atrás:
el bosque y la playa y el lago serán mis únicos compañeros.
Ahora bebo sabiduría de la jugosa copa de los abetos,
ahora bebo verdad del tronco seco del abedul,
ahora bebo poder de la más pequeña y delgada brizna de hierba:
un poderoso protector me tiende misericordioso la mano.



Edith Södergran.

Varios Autores. Poesía nórdica. Ediciones de la Torre, 1999.

Traducción de Francisco J. Uriz.


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