Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 13 de abril de 2016

La poesía a la calle (15): Gabriel Rojo Mena:







RELIGIÓN (I)

Mi dios no tiene bando,
no enfrenta legiones.
Tu dios dice estar contigo
pero al girarte no ves nada.
Yo veo a mi dios cada mañana.

Mi dios tiene una iglesia
y varios días sagrados,
"días de descanso" les llama,
y se los da su jefe.
Mi dios se cansa, suda,
llora, y se tapa cada noche.

Le preocupa llegar a fin de mes,
y deber dinero.
Mi dios no es como el tuyo,
el mío tiene amigos, familia,
pareja, compañeros y encargados.

No es perfecto,
no sabe lo que pasará mañana,
pero se prepara para lo que venga.
A mi dios le duele la espalda a veces,
se marea...
se muerde las uñas todo el rato,
está enganchado a las series,
a varios libros, y al teatro.

Mi dios es inconstante,
repetitivo, mentiroso,
concesivo... difuso.
A mi dios
le duele el dedo meñique del pie,
porque calza zapatos.
Le huele el aliento por las mañanas.

Es concreto:
una cabeza, dos manos,
dos pies, un tórax.
No vive en el espacio,
ni en el cielo,
ni tiene un único enemigo poderoso,
que esté en el infierno.

Mi dios vive
detrás de la grieta
que hice con el puño en el espejo.

Y ese dios, no me fallaría nunca.
Así que no me fallo nunca.
Jamás tendría un dios
mejor que el que tengo.


Gabriel Rojo Mena.

Varios Autores. La poesía a la calle. Junta de Castilla y León, Biblioteca Pública Palencia, 2015.


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