Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 25 de febrero de 2016

Pedro Juan Gutiérrez: La línea oscura (y 9):







    REGRESO AL CAMINO PERDIDO

    La mujer me obliga a escuchar. La miro fijamente. Bien, hable. No soy yo. Es el muerto el que habla. Y de nuevo salen a relucir mis viejos amigos. La historia circular. El negro cimarrón, fuerte y bruto, incansable y con olor a sudor de monte. Tiene un grillete roto en su tobillo derecho. Y corre y vuela con el machete en la mano. Pide aguardiente y tabaco. Y el indio astuto y delgado. Silencioso y sonriente. Hay que atenderlos con las ofrendas que piden. Ron, tabaco, velas y una flor roja, caracoles y hierbas de monte adentro. En un rincón encuentro, olvidados hace años, los hierros y las piedras cubiertas de polvo. Y por la noche regreso al camino perdido. Hablamos de esta vida intensa y caótica. Bebemos ron y fumamos. Como hacíamos antes, cuando todo era incierto, oscuro y hermoso. Ellos eran mis únicos amigos. Los que se entregaban. Y nada pedían a cambio.



Pedro Juan Gutiérrez. La línea oscura. Editorial Verbum, 2015.

   

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