Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 24 de febrero de 2016

Pedro Juan Gutiérrez: La línea oscura (8):





NADA DE TRUCOS


    Ahora leo algunos poemas de Raymond Carver y descubro que hacia el final se escondió en Port Angels, un lugar lejos de todo junto al mar y los bosques. Tomaba té y se mantenía sobrio. Dejó de leer periódicos y de ver la TV.
    "Cuando escapé aquí trataba de alejarme de todo. Especialmente de la literatura. Hay en el alma un deseo de no pensar. De estar quieto".
    Y ahí se quedó con Tess, hasta que una noche el cáncer concluyó su labor y murió mientras dormía. Felices los que podemos escapar. Los que percibimos a tiempo la necesidad de fugarnos. Llamar por las tardes a los amigos y a las viejas amantes. Reirnos y hablar una hora. Recordar aquellos tiempos. Saber cómo les va a nuestros hijos y a los nietos. Después salir a caminar por la playa, al atardecer. Los niños ya son adultos, y enfrentan sus propios problemas.
    Me puedo alejar más. Reducir todo. A lo mínimo. Desmantelar los artificios. Nada de trucos. Detesto los poemas tramposos. Es mejor decirlo todo como un golpe duro al mentón.



Pedro Juan Gutiérrez. La línea oscura. Editorial Verbum, 2015.

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