Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

martes, 2 de febrero de 2016

La Generación Encantada (35): Pablo Benavente: Izar la negra (1) + Izamos la negra mañana:


Mañana, el poeta Pablo Benavente presenta Izar la negra, su segundo libro de poemas, con la presencia de Diego Ojeda, Kike Marcos, Dani Ferrán y Luis Fercán, aunque por lo que sé habrá más sorpresas o eso creo:






(SIN TÍTULO)

Problemas,
siempre tengo tiempo para vosotros.






DESAYUNO QUEMADO

Me hace joven saber que estás detrás del tiempo.
SUSO SUDÓN


Me despierto, otro día,
en uno de esos bucles en los que
todos
te parecen igual de malos.

No me lavo la cara, me aterra
ver quién está al otro lado del espejo;
me masturbo en la ducha, el agua
me impide abrir los ojos,
y no quiero ver en quién estoy pensando.
Preparo la cafetera,
y pongo unas tostadas.

No recuerdo un antes,
trato de no entender qué representan esas equis
en el calendario, meses atrás,
cuando ser feliz
era una rutina que detestaba,
un bote de pasta de dientes
que no podía apurar mucho más.

Nunca pensé que sentirse joven fuera eso,
verte en la estela de las estrellas que ya no observas,
en parte por vergüenza,
sobre todo por terror.
Me dejaste ponerle tu cara a mis canciones favoritas,
poner a tu nombre casi un cuarto de siglo.
Y, ahora, parece que le quitaron el minutero
a todos los relojes de la casa.

No me costó adorarla a la altura de nuestras circunstancias,
menos aún cagarla, también a la altura.
Desde entonces, en su honor
-es decir, por su culpa-,
todas las borracheras han sido tan largas
como lo eran sus piernas.

Como un pellizco justo a tiempo;
el olor a quemado: las tostadas.
Comerme las sobras de una felicidad
en mal estado
es mi pequeña forma de tenerte siempre
presente.

Quise tanto a esa mujer,
me hizo tan adicto al amor,
me enseñó a amar tanto la vida
que, cuando quise darme cuenta,
no podía conformarme
solo con una.



Pablo Benavente. Izar la negra. Frida Ediciones, 2016. Prólogo de Alberto Claver. Epílogo de David González. Cubierta de Cristina Reina.




Y para finalizar este post te dejo con una entrevista con Pablo Benavente:





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