Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

lunes, 15 de febrero de 2016

La casa de los corazones rotos (y 23): Un poema de Roger Wolfe:







LA AVERÍA

Dar amor, lo sé.
Pero no funciona.

Mostrar piedad, lo sé.
Pero no funciona.

Eliminar el Yo, lo sé.
Pero no funciona.

Acabar con el deseo,
lo sé.
Pero no funciona.

Poner
la otra mejilla,
lo sé.
Pero no funciona.

Vivir el hoy (y no el mañana
ni el ayer), lo sé.
Pero no funciona.

¿Qué hacer entonces?
No lo sé.
Y no funciona.



Roger Wolfe en La casa de los corazones rotos (Ediciones Vitruvio, 2015).


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