Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 15 de febrero de 2016

La casa de los corazones rotos (y 23): Un poema de Roger Wolfe:







LA AVERÍA

Dar amor, lo sé.
Pero no funciona.

Mostrar piedad, lo sé.
Pero no funciona.

Eliminar el Yo, lo sé.
Pero no funciona.

Acabar con el deseo,
lo sé.
Pero no funciona.

Poner
la otra mejilla,
lo sé.
Pero no funciona.

Vivir el hoy (y no el mañana
ni el ayer), lo sé.
Pero no funciona.

¿Qué hacer entonces?
No lo sé.
Y no funciona.



Roger Wolfe en La casa de los corazones rotos (Ediciones Vitruvio, 2015).


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