Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 12 de febrero de 2016

La casa de los corazones rotos (20): Un poema de Diego Vasallo:







Los lugares ya no están
donde estaban
ni los ocupan las mismas personas.
El silencio ha acallado
el corazón de las cosas,
los colores se matizan
y se borran los recuerdos.
La música está ya
en otra parte.



Diego Vasallo en La casa de los corazones rotos (Ediciones Vitruvio, 2015).


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