Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 6 de febrero de 2016

La casa de los corazones rotos (14): Un poema de Miguel Merino:







LLEGABAS FATIGADA DEL TRABAJO

Llegabas tarde, harta de aguantar
al jefe de sección, a la encargada
de mantenimiento. Colgaste el día
en el perchero. El pelo revuelto
te hacía cosquillas en la cara,
y no me permitían tus encantos
mirar hacia otro lado. Me besaste
-lo recuerdo- como se besa a un hombre.
(En el telediario, tonterías.)
Tomaste mis rodillas como asiento
y no puede remediar decirlo: "Eres
lo más bonito de la tierra".
Y por primera vez no era mentira.



Miguel Merino en La casa de los corazones rotos (Ediciones Vitruvio, 2015).


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