Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

sábado, 6 de febrero de 2016

La casa de los corazones rotos (14): Un poema de Miguel Merino:







LLEGABAS FATIGADA DEL TRABAJO

Llegabas tarde, harta de aguantar
al jefe de sección, a la encargada
de mantenimiento. Colgaste el día
en el perchero. El pelo revuelto
te hacía cosquillas en la cara,
y no me permitían tus encantos
mirar hacia otro lado. Me besaste
-lo recuerdo- como se besa a un hombre.
(En el telediario, tonterías.)
Tomaste mis rodillas como asiento
y no puede remediar decirlo: "Eres
lo más bonito de la tierra".
Y por primera vez no era mentira.



Miguel Merino en La casa de los corazones rotos (Ediciones Vitruvio, 2015).


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