Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 4 de febrero de 2016

La casa de los corazones rotos (12): Un poema de Fernando López Guisado:







Bajo los tilos
lo supe.

Aunque sucediera el hielo
y enmudecieran las estaciones.
En esa avenida de mi alma
el cielo siempre será un aplauso de hojas
con nuestras manos juntas, como besándose,
temiendo quizá perder un sueño
si aflojan ese abrazo inadvertido.

Eso es el poema:
preservado momento;
siempre rebrotando
incombustible,
aguardándote.
Reconstruyéndose en cada futuro.
Deconstruyéndose en cada sonido.

Como ambos entonces, en aquel junio
sincero, fresco, paseando en silencio,
cogidos de la mano,
bajo los tilos.



Fernando López Guisado en La casa de los corazones rotos (Ediciones Bitruvio, 2015).


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