Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 12 de febrero de 2016

Ángela Figuera Aymerich: Toco la tierra (2):







TOCO LA TIERRA

Toco la tierra. Toco
la tierra: palpo, siento
su centro visceral; busco el origen,
el núcleo; la raíz de la cadena.

Toco la tierra. Miro: cuerpos, rostros,
frentes de piedra, corazones
como carbones encendidos.
Manos abiertas como rayos;
puños cerrados como balas;
curvas espaldas de labriegos;
torsos batidos como yunques;
brazos de roble incorruptible;
piernas de acero verticales
apisonando guijarros.

Toco la tierra. Ahondo: descubro los cabellos
de los adolescentes y las tiernas muchachas
que crecen a escondidas moviendo las arenas.

Toco la tierra: dientes
de niño, pies de niño,
ojos de niño desgranados.

Toco la tierra: vientres
robados de las madres que yacen entreabiertos
como vacías conchas.

Toco la tierra. Escucho: son labios, son gargantas,
son lenguas: oigo voces,
palabras, besos, gritos, antiguas contraseñas.

Toco la tierra. Espero con voluntad paciente,
el brote incontenible de lo que está escondido.
El lento levantarse
de la segura, auténtica cosecha.



Ángela Figuera Aymerich. Toco la tierra. Editorial Páramo, 2015. 







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