Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 29 de enero de 2016

George Plimpton: El hombre que estuvo allí (1):


En una Sociedad cuya Cultura parece haberse decantado clara y definitivamente por la Ficción, encontrarse con El hombre que estuvo allí, de George Plimpton, una de las voces de referencia de lo que la crítica norteamericana calificó como Nuevo Periodismo y que él denominaba, con más acierto, como Periodismo Participativo, es, al menos para mí, como ir por el desierto y encontrarte con un oasis. Más cuando este tipo escribe que lo borda. Léase el capítulo que hace referencia a cuando se subió a un ring para disputar un combate a tres asaltos con Archie Moore. O cuando se coló en el vestuario de Muhammad Ali poco antes de que este se enfrentara a Jerry Quarry. O léanse sus impresiones sobre Hunter Thompson o Norman Mailer. Una auténtica gozada. En esta primera entrega te voy a dejar, debajo de la portada, con dos reflexiones del propio Plimpton sobre su Periodismo Participativo.






Una de las verdades recurrentes en relación con el periodismo participativo que practico es que los resultados tienen muy poco que ver con lo que sucede en las fantasías.



Por muchas humillaciones que sufriera, si uno seguía siendo el observador, lo que vivía y aprendía podía escribirse después. Y había mucho que contar.




George Plimpton. El hombre que estuvo allí. Contraediciones, diciembre 2015. Traducción de Gabriel Cereceda. 


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