Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 3 de enero de 2016

Degeneración Salvaje (10): Pablo Benavente:






CASTILLOS DE HUMO

En esta calle, el humo,
toma forma de interrogante al acercarse a las farolas
y pensar en cuando todo eran sonrisas a quemarropa, esquemas
de miradas opositando a sueños aún por pedir.
Contacto.
Ahora, la única compañía parece casi inventada
la figura de un vivo mugiente que intenta dormir, y no puede:
tiene muchas cosas en la cabeza, y ninguna
en los bolsillos.
Arropado con una manta raída y un acordeón que no sabe tocar,
cansado de simular unos brazos que, se suponía,
repartían pases a una vida mejor.
Me pide fuego, y me hace una pregunta:
"¿Qué harías si la mujer de tus sueños
se cruza con la mujer de tu vida?"
Supongo que correr, le digo,
pero no sabría con quién.
Su amago de sonrisa hace castillos de aire
con el humo.
El móvil no tiene batería, pero el silencio,
roto, de un camión de la basura,
como un reloj suizo, te anuncia que es justo la hora
en la que no deberías estar por la calle.
Ya en el portal, me río
me ha picado el mechero.

Supongo que a eso se refería:
uno nunca elije cuándo quemarse
o cuándo dejar de hacerlo,
pero salir corriendo no va a encenderte los cigarros.



Pablo Benavente.

Varios Autores. Degeneración Salvaje. Diciembre de 2015.


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