Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

martes, 30 de junio de 2015

David González: Poemas Completos (13): Gijón Exprés:


 25   REBAÑO

         si el Señor es mi pastor,
         entonces,

         ¿quién es mi perro?


         Nota: Este micropoema se empezó a llamar Rebaño cuando decidí incorporarlo a las páginas de La carretera roja (2002). Está en casi todas mis antologías personales.





 26     CRISÁLIDA

          ¿Cuántos años tenías tú
          cuando empezó la guerra?

          ¿Cuando empezó?
          Pues no sé, unos doce
o        trece tendría, por ahí.

¿Y      luego?

          ¿Luego?
          Luego ya era una puta.


          Nota: Crisálida lo recobraría 12 años más tarde para mi libro Algo que declarar (2007).

           David González en Gijón Exprés (1995).


La Generación Encantada (11): Pablo Benavente: Circo de Quimeras (2):




TEMBLANDO

Estoy temblando
de impotencia,
de ganas irreversibles,
de fugacidades retóricas,
y de entuertos
que te terminan mirando por el rabillo del ojo.

Tiemblo desde que no compartimos canción favorita,
desde que despiertas cuando yo me acuesto,
a decir verdad,
tiemblo, sobre todo,
desde que me cobras peaje por pasearme en tu sonrisa.

Últimamente la noche no es nuestra amiga,
la luna se ha propuesto jodernos
y el sol, seguramente,
se estará riendo dándonos la espalda
como siempre.

Estoy temblando por mis motivos,
y por los tuyos.
Mucha verborrea a quemarropa,
pocos besos a traición
y nos sigue faltando echarnos en falta.

Se te da tan bien
hacerme feliz
como quitarme la voz
y tragarte la llave del propio nudo
que vas dejando en la garganta.

Esa lencería negra
debería ser el único luto que te guardase,
pero mírame, aquí estoy,
sin saber si agarrarme el corazón o la polla.

Tiemblo,
no dejamos de hacer el ridículo,
hacemos poesía
a veces
en lugar de hacernos el amor
siempre.



Pablo Benavente en Circo de Quimeras (Harpo Libros, 2015).





lunes, 29 de junio de 2015

David González: Poemas Completos (12): Gijón Exprés:



 23   LA ESPERA

         cada persona es un mundo:

         esperemos que no sea éste:



         Nota de DG: El título, La espera, se lo puse para incluirlo en Sembrando hogueras (2001). Está en alguna de mis antologías personales.




 24    LOS TRAPOS SUCIOS

         Una de mis tías, M.,
         murió en casa de los suegros,
         en el cuarto de los invitados.
         Mi madre me había dicho una vez,
         refiriéndose al lugar:

         Esto es deprimente, David.

         La habitación era asquerosa,
y       daba a un patio de luces
         todavía más asqueroso.
         La ventana siempre estaba cerrada,
         la persiana a medio subir,
y       los visillos corridos.
         A mi tía tenían que bajarla
         casi todas las mañanas
         en una silla por las escaleras
         hasta la ambulancia,
         que estaba esperándola en la calle,
         delante del portal,
         para llevarla al Hospital Central
         a sufrir radiaciones.
         Primero le extirparon uno de los pechos,
y       a los dos años o así, el otro.
         Pero no hubo manera.
         Los suegros y el marido
         estaban con ella cuando murió.
         Por lo que se ve, intentó incorporarse,
         apoyándose sobre los codos,
y       su suegro, un cabrón de mierda
         que quiera Dios que a la hora de morir
         sufra todas las ánimas del purgatorio
y       que yo esté allí para verlo, dijo:

         Ya está. Menos mal que por fin se acaba esta historia..

         La cabeza de mi tía
         aún no había tocado la almohada
y       ya tenía un brazo por detrás del cuello,
         una mano destapándole las sábanas
y       otro brazo por detrás de las rodillas;
         total, que la levantaron en el aire,
         sacaron a toda prisa sábana, colchas y mantas
y       las arrojaron a la lavadora.
         Esa tarde, uno de los sobrinos de mi tía,
         un quinqui de esos que andan por ahí,
         estaba preguntándole a su tío:

¿Y    qué vas a hacer con todo ese mogollón
         de pastillas que te han sobrado?

         Se refería a los comprimidos que le daban
         a mi tía para calmarle el dolor,
         Buprex, me parece que se llamaban.

¿Y     qué quieres que haga con ellas?
          Pues tirarlas a la basura, ¿por?

          No, por nada, es que es una pena,
          están puliéndolas en la calle a un talego cada una.

         Cuando me abrí de aquella casa
         la lavadora seguía funcionando a todo trapo,
y       según tengo entendido
         estuvo funcionando hasta bien entrada la noche.


         Nota: Este título, Los trapos sucios, se lo puse para incluirlo en mi libro Ley de vida (1998). Y aparece también en el volumen 1 de El lenguaje de los puños (2014). A propósito de esto, he de decir que es casi como una marca de estilo el trasvasar poemas de algunos libros a otros, como una forma de dar a entender que ya cambie de temática o de registro o de tono, mi voz, de algún modo, sigue siendo la misma a lo largo de los años y de los libros. Así ha de entenderse.


         David González en Gijón Exprés (1995).


         


Hayashi Fumiko: Diario de una vagabunda (1):




Cuando pienso que en mi juventud vivía en medio de esta impotencia lamentándome de mi suerte, no puedo dejar de sentir la fuerza terrible de los años que he sobrevivido hasta ahora. No sé en absoluto cómo era mi rostro de niña. Quizás sea porque no pudieron tomarme una fotografía debido a la pobreza. No tengo una sola foto de mi niñez, lo cual, de alguna manera, es muy lamentable. Hasta los doce o trece años me dedicaba al comercio ambulante; cuando pienso en aquellos días de mi infancia, es como si estuviera leyendo la biografía de otra persona. El diario de una vagabunda se publicó en junio de 1929. Desde entonces hasta ahora han transcurrido diez años. En esta década, la imagen de las calles de Tokio se ha transformado por completo. En este lapso viajé a China y a Europa. La protagonista de este Diario de una vagabunda soy yo; no obstante, yo, la de hoy en día, desde la vida descrita en ese Diario he irrumpido en la vida actual, cosa que nunca habría imaginado. En la actualidad no paso apuros para comer y puedo hacer los viajes que me plazca con libertad (...).



Hayashi Fumiko. Diario de una vagabunda. Satori Ediciones, noviembre 2013. Del prólogo: Kayoko Takagi. De la traducción: Virginia Meza. De la ilustración de cubierta: Kitano Tsunetomi.



Para saber más sobre este libro pincha en este enlace: ESCRITO EN EL VIENTO




domingo, 28 de junio de 2015

David González: Poemas Completos (11): Gijón Exprés:


Nota de DG: En Gijón Exprés, compartí páginas con Roxana Popelka, Jesús R. Castellano e Ignacio Recio. Participé con 8 poemas, de los que he recuperado 6 para distintos libros. 


21     ESQUELAS

         mi abuela
         tiene la manía
         de sentarse a leer
         las esquelas del periódico
         todos los días
         después de fregar
         los cacharros de la comida.

         las repasa una y otra vez,
         como si estuviera estudiando
         para un examen,
y       hay veces
         que no puede evitar
         que se le escape
         un suspiro de alivio
         al comprobar
         que ni su nombre
         ni sus apellidos
         están escritos
         en ninguna de ellas,
         aunque luego
         siempre te diga:

         llegar a esta edad
         no se lo deseo
         ni a mi peor enemigo.


         Nota de DG: Este poema, al igual que el resto de los incluidos en Gijón Exprés, no tenía título. Esquelas se lo puse para incluirlo en mi libro Sparrings (2000).




22    ALMUDENA

         cuando veo algo de color blanco,
         como esta hoja en la que me expreso,
         no pienso nunca en la escritura:

         cuando veo algo de color blanco
         siempre pienso en la piel de almudena
y       en cómo insistía para que me lavara las zarpas
         antes de dejarme meterle mano:

         cuando veo algo de color blanco,
         la nieve que días atrás cubrió los tejados,
         no pienso nunca en la poesía:

         cuando veo algo de color blanco
         siempre pienso en la piel de almudena
y       en cómo lo dejé con ella porque tenía nombre

         de cementerio:


           se pueden leer las inscripciones en las lápidas
           pero no se puede volver a escribir sobre ellas:
           tobías wolff


         Nota de DG: Este poema lo recuperaría 18 años después para incluirlo en la segunda edición de No hay tiempo para libros (septiembre, 2013).


         David González en Gijón Exprés (Ateneo Obrero de Gijón, 1995).


Jean Giono: El hombre que plantaba árboles (1):


Tenía, tengo, otra edición de este relato, El hombre que plantaba árboles, de Jean Giono, pero hace un par de semanas o así no pude resistirme a comprar esta otra, con ilustraciones de Joëlle Jolivet., visualmente muy atractiva.  La verdad es que compré este libro para mi sobrina, Raquel, 11 años, pero el caso es que todavía no se lo di. Me gusta mucho esta historia. Y espero que a ella también.




Empieza así:


Para que el carácter de un ser humano desvele cualidades verdaderamente excepcionales, hay que tener la fortuna de poder observar su actuación durante largos años. Si dicha actuación está despojada de todo egoísmo, si la idea que rige es de una generosidad sin par, si es absolutamente cierto que no ha buscado ninguna recompensa y que, además, ha dejado huellas visibles en el mundo, entonces nos hallamos, sin duda alguna, ante un carácter inolvidable (...).




    Cuando inicié mi larga caminata por esas tierras desiertas, a una altura de entre mil doscientos y mil trescientos metros, no había más que llanuras desnudas y monótonas en las que sólo crecían lavandas silvestres.
    Atravesé el país por su parte más ancha y, después de tres días de camino, me encontré en una desolación sin par. Acampé junto a un esqueleto de pueblo abandonado. No me quedaba agua desde la víspera y necesitaba encontrarla como fuera. Esas casas arracimadas como un viejo panal de avispas, pese a estar en ruinas, me dieron a pensar que ahí, en otro tiempo, tuvo que haber una fuente o un pozo. Y así era; había un pozo, pero seco. Las cinco o seis casas sin tejado, corroídas por el viento y la lluvia, y la pequeña capilla con el campanario derrumbado, se alzaban como las casas y las capillas de los pueblos vivos, pero la vida misma había desaparecido.




Jean Giono. El hombre que plantaba árboles. Duomo Ediciones, 2ª edición, noviembre de 2013. Ilustraciones de Joëlle Jolivet. Traducción: Palmira Feixas.



sábado, 27 de junio de 2015

David González: Poemas Completos (10): Nebraska no sirve para nada:


Nota de DG: Este es, por así decirlo, mi libro proscrito. Con el tiempo, solo he podido rescatar estos dos poemas:


19     LA PRIMERA PIEDRA

         ¡Venga!
         Que tire
         la primera piedra
         el que aún tenga
         mano
         para tirarla.


      Nota de DG: Este poema, en 1995, se titulaba Un desafío. Lo recuperé once años después para incluirlo en mi libro Reza lo que sepas (2006).





20    POLICÍAS y LADRONES

         Tú jugarías de crío
         a policías y ladrones:
         ¿a que todo el mundo
         quería ser ladrón
y       ni dios policía?


         Nota de DG: La versión original llevaba por título Juegos de niños. No recuerdo haber incluido este poemita en ningún libro, pero tampoco estoy seguro.





         David González en Nebraska no sirve para nada (Asociación Cultural Peña Tú, 1995).


         Nota de DG: Este libro lo reescribí hace unos años. Pero su resultado sigue sin convencerme, y no sé si algún día lo hará.


Cory MacLauchlin: Una mariposa en la máquina de escribir: La vida trágica de John Kennedy Toole y la extraordinaria historia de "La conjura de los necios":


Cada vez, ante la avalancha de ficción que nos cae encima todos los días, me gusta más leer biografías de personajes reales a los que admiro. Como Una mariposa en la máquina de escribir, de Cory MacLauchlin. El subtítulo ya nos advierte de lo que nos vamos a encontrar en sus páginas: La vida trágica de John Kennedy Toole y la extraordinaria historia de "La conjura de los necios":





    Hasta ese momento, gran parte de la vida de Toole había sido una progresión incesante hacia la consecución de cierta grandeza, ya en la enseñanza, ya como autor de obras de ficción, y mucho de lo conseguido le había llegado sin demasiado esfuerzo; pero la novela había sido el más formidable de todos los desafíos, y el más adecuado, también, para salvar a él y a sus padres de los constantes apuros económicos. No lograr satisfacer a un editor de Nueva York, a pesar de haber revisado y vuelto a revisar varias veces la novela, debió de ser un golpe demoledor a su orgullo. ¿Qué sería de su vida si el camino que conducía hacia un lugar en el que no tendría que trabajar exclusivamente para mantener a la familia parecía inaccesible? Muchos de sus amigos ya no estaban en Nueva Orleans (...) En cambio, Toole se levantaba todos los días para ir a dar clases a la pequeña universidad católica, a pocas calles de su casa, y volvía otra vez andando todas las noches, y seguía viviendo con los padres en el mismo barrio de siempre. Sin embargo, en ese momento ya entraban en juego fuerzas más siniestras que los fracasos personales o la sensación de un deber filial que limitaba sus aspiraciones, pues la brillante inteligencia de Toole comenzaba a derrumbarse bajo el peso de la enfermedad mental.



Cory MacLauchlin. Una mariposa en la máquina de escribir: La vida trágida de John Kennedy Toole y la extraordinaria historia de "La conjura de los necios". Editorial Anagrama, mayo 2015. Traducción de Daniel Najmías. Ilustración: fotografía de John Kennedy Toole, de Walter Carreiro.



Nota de DG: Hay que decir que Thelma, la madre de Toole, eligió para la primera edición de la novela de su hijo la primera versión, la que carecía de todas esas revisiones  que Toole había hecho para satisfacer a ese editor de Nueva York. Y fue un éxito total y absoluto. Lo que me lleva a esta cuestión: Un editor puede, y debe, editar lo que a él le guste o lo que él piense que le va a generar dinero o, hablando mal y pronto, lo que le salga de los cojones. Lo que no puede hacer, o no debería, es imponer correcciones en un manuscrito. Ni siquiera sugerirlas. Él no escribe. No tiene talento para la escritura. Lo tiene, o debería tenerlo, para la edición. Es, para que me entiendas, como si yo, que no tengo ni puta idea de cocinar, abro un restaurante, contrato a una cocinera profesional y luego estoy a todas horas con ella en la cocina diciéndole cómo tiene que hacer tal o cuál plato o cómo debe cortar las patatas o batir los huevos. No tiene lógica, ¿a que no? Pues lo otro tampoco. Sin embargo, sucede con frecuencia. 



viernes, 26 de junio de 2015

David González: Poemas Completos (9): Ojo de buey, cuchillo y tijera:



17      AGUJEROS NEGROS

          ah
          el tiempo que no se mojaba
          los pies
          en charcos de sangre:

          nos reíamos
          de la palabra de dios
          en la mismísima cara
          dura
          de sus falsos representantes

          las vacas se ordeñaban
          en los pasillos de la escuela
          durante la media hora del recreo

          los domingos estrenaban ropa

          ah
          las tres chimeneas frías
          el edificio mudo
y        la bola del mundo
          que invitaba
          paisajes en ferrocarril
          a mis sábanas de campaña:

          ay
          la noche que me confundí en una estrella
y        dejé de contar





18     COMO A FEDERICO

y       ya me callo la boca
         antes de que un maestro de escuela señale
         el asta a media bandera de mi toro
y       los dos banderilleros acojan
         el poema definitivo



         David González en Ojo de buey, cuchillo y tijera (1993).


        Nota de DG: Agujeros negros no tenía título en 1993. Le puse este para incluirlo en mi libro En las tierras de Goliat (2008). En cuanto a Como a Federico, poema que cierra este cuaderno, ojalá me hubiera callado la boca entonces :-)


La Generación Encantada (10): Pablo Benavente: Circo de quimeras (1):



REENCUENTRO

Nos encontramos como nunca
para perdernos como siempre.

Doce horas más tarde,
completamente víctimas de una nostalgia
felina,
quedamos en aquella cafetería
-aunque yo llame bar a cualquier sitio donde me pongan una cerveza-.

Yo bebo,
tú bebes,
el alcohol nos priva de los sentidos
y nosotros, en privado
y privados de la ropa,
le buscamos sentido a una vida
que no daba un duro por nadie.




VIEJO TESTARUDO III

Ya no llenamos de mensajes las botellas,
comemos en una mesa huérfana
y no lloramos, si no es para regar los sueños que nos dejaste.
No contamos historias porque seguimos pensando en las tuyas
y no nos tropezamos con algunas piedras
porque te molestaste en señalizar el camino.

Ojalá los vieras cuando hablan de ti,
no sabes cuánto dejaste.

Isamay sigue peleando, el teatro tiene suerte;
Susana sigue con sus clases, tertulias y bailes;
y Evaristo... Evaristo sigue como siempre,
no deja de subir.
Algo hiciste bien,
todos siguen.

No creo en la eternidad,
pero sigo viéndote cuando los veo juntos.



Pablo Benavente. Circo de quimeras. Harpo Libros, enero de 2015. 



jueves, 25 de junio de 2015

David González: Poemas Completos (8): Ojo, de buey, cuchillo y tijera:



15     PERCHAS

         dentro del sexo
         tienda          una cama
         red     on      da
g       ira
         alred
(h)   edor               del mundo:

         la mujer 
         parece desnuda

         solo lo parece:

         detrás de la mirada
         cuelgan las prendas
         que antes
         cubrían su piel





16     SEÑORES PRESIDENTES
         DE NUESTRAS VIDAS EN GUERRA

         esta vez asistiré yo a la conferencia de paz
         mientras mis generales rompen el último 
         alto el fuego
y       se apoderan de otra duna de ceniza

         el chófer me abrirá la puerta de la limusina
         mientras los proyectiles os abren los ojos a vosotros

y       saldré a la calle
         mientras vosotros entráis en los sótanos

         retocándome el nudo de la corbata
         mientras vosotros, con uno en la garganta, escucháis
         la alarma antiaérea

         sonriendo al objetivo fotográfico
         mientras vosotros sois el objetivo de los franco
         tiradores

         estrechando manos manchadas de sangre
         mientras vosotros estrecháis cadáveres

         almorzaré con los enfermos desnutridos
         me reuniré con los niños mutilados
         me sentaré con las madres violadas

         tendremos la palabra las víctimas
y       puede ser que no nos pongamos de acuerdo en nada
y       puede ser que decidamos prolongar un poco más la masacre
         mientras vosotros, aunque no tengais fe, ni vergüenza,
         ni nadie que os la ponga, rezáis
         por el fin de las hostilidades
         que quizá se produzca en la  próxima Conferencia 
         de Paz
         que quizá no:

         todavía tenemos que pensarlo


         David González en Ojo de buey, cuchillo y tijera (1993).


         Nota de DG: Perchas se titulaba, en 1993, Detrás de la mirada. Este poema lo recuperé para mi libro Anda, hombre, levántate de ti (2004). Señores presidentes de nuestras vidas en guerra lo mismo: lo recobré para Anda, hombre, levántate de ti y también lo incluí en Hasta los paranoicos tienen enemigos (2005).


La Generación Encantada (9): Loreto Sesma: Naufragio en la 338 (y 3):




MANUAL DE SUPERVIVENCIA

A los que lloran y no saben por qué,
a los que lloran y tiene en mente más de 300 motivos.
A los que sueñan imposibles
y a los que hacen lo imposible por hacer sus sueños realidad.
Para todos aquellos que buscan el amor
y a los que lo habéis dado todo por perdido.
Ésos que estéis perdidos en un mar de dudas,
tranquilos,
el resto estamos igual.
Si eres un desastre,
una bala perdida,
no busques a alguien que te ayude a encontrarte,
encuentra a quien quiera perderse contigo.
A los que lloran con carcajadas
o ríen por no llorar.
Si eres poeta,
banquero,
trapecista
o contable,
me da igual.
Pero ríe,
llora,
ama,
siente.
Muere cada vez que se marche,
resucita siempre que te bese.
Nunca digas nunca,
nunca digas siempre.
Escribe tu historia
y cuando se te rompa el alma,
coge un nuevo papel y escribe de nuevo.
Cáete,
sangra,
hazte heridas.
Vive como si fuera tu último día,
como si fueras un niño dando sus primeros pasos,
un adulto viendo esperanzas rotas,
el anciano que ya no tiene más aventura
que ver las locuras de otros.
Recuerda siempre que
si quieres volar,
no podrás hacerlo con los pies en el suelo.



Loreto Sesma en Naufragio en la 338 (Lapsus Calami, noviembre de 2014).




miércoles, 24 de junio de 2015

David González: Poemas Completos (7): Ojo de buey, cuchillo y tijera:



13     EL POLÍTICO

         la mar es un mantel:

         espero que esta noche
         haya veleros para cenar:

         echaré
         los peces a las migas:
         los perros a los huesos
y       las sobras a los pobres:

       





14     EL INOCENTE

         a quién maté yo para llevar
         esta vida de mierda que llevo?
    
         a nadie, supongo. a nadie.

         si hubiese matado
         sería todavía peor, ya sabes:
         cárcel
y       todo eso... aunque bien mirado
         si realmente lo hubiera hecho
         me quedaría, al menos, el consuelo
         de merecer el castigo.



         David González en Ojo de buey, cuchillo y tijera (1993).


         Nota de DG: El político lo rescataría para No hay tiempo para libros (2012, 2013). El inocente lo incluiría años después en Reza lo que sepas (2006).




Alfonso Vila Francés: Acto de Clausura (y 2):


LA LARGA MARCHA

Escribo como nací:
desnudo,
envuelto en sangre y suciedad,
con el corazón lleno
y la mente intacta,
preparado
para tomar impulso
y ser lanzado desde el puente
a las aguas frías
de la vida.




ORNAMENTO y DELITO

Tengo que aprender a medir mis palabras.
Las últimas ordenanzas son muy rígidas.
(Y no les falta razón.)
Hay que despojar a la poesía
de todo lo prescindible.
Un solo instrumento basta
para crear una música hermosa.
No construiremos más barcos
que se hundan con todos los honores.
De ahora en adelante cualquier metáfora
será declarada enemiga del pueblo.




TERCER GRADO

Llevo 25 años en la poesía.
Más de 25. Ya ni me acuerdo.
Cometí una tontería.
Un prejuicio estúpido
me impidió borrar las huellas.
Pero he aprendido a ser limpio.
Y voy camino de ser implacable.



Alfonso Vila Francés en Acto de clausura (Universidad de Murcia, 2015).