Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 15 de diciembre de 2015

Pablo Cerezal & Claudio Ferrufino-Coqueugniot: Madrid - Cochabamba (y 3):


    Visitamos a un amigo. Comimos chorizo con picantes. Jugamos rayuela. Entró la tarde. A las tres el amigo se fue y le tomé la mano para llevarla hacia el norte, camino del cerro. En una callecita lateral de tierra desvié. Seguimos la huella y en un bosquecillo al lado del descampado me acosté. Hice que tirara de mis pantalones y agachara su rostro hasta tan cerca de mí que rompí su boca. Luego se desnudó. Tez de café centroamericano. El pubis, de escasa cabellera, no resaltaba, pero el cuerpo en su totalidad estaba bien, sabroso, un poco magro y huesudo pero delicioso. Encima, ejercitaba taquiraris movía las caderas como un tiovivo. Eres mi segundo hombre, confesó. El primero fue River, por River Plate; es fanático del fúlbol argentino. Y si cuentas esto, te mataré.

Claudio Ferrufino-Coqueugniot.




    Cochabamba, corazón de la madre tierra, y sus habitantes abandonan la terminal de autobuses, a lomos de flota que parte a golpes de volante mal calibrado despidiendo a la ciudad con una salva de bolsas de plástico y restos de comida lanzados desde las ventanas para ir a posarse en el suelo que nunca limpiarán los operarios de limpieza municipal que el municipio no está dispuesto a pagar porque debe abonar el coste de las gigantografías. Cochabamba, corazón de la madre tierra, Pacha Mama y toda la fenomenología del engaño, éramos felices cuando amábamos la tierra y Cristo no existía, y no pensábamos en erigirle memoria de granito en lo alto de un cerro para que dominase la ciudad, a sus habitantes, y a las hileras de excursionistas que hacen caso omiso a las advertencias de poder sufrir robo o violencia si deciden subir la ladera a pie y sin acompañante local.

Pablo Cerezal.


Pablo Cerezal & Claudio Ferrufino-Coqueugniot en Madrid-Cochabamba (Ediciones Lupercalia, 2015)



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