Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 8 de noviembre de 2015

Larry Levis: El poema que pediste:



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EL POEMA QUE PEDISTE

Mi poema no comía nada.
Quise darle agua
pero dijo no,

preocupándome.
Día tras día
lo puse a contraluz,

le daba vueltas
pero sólo apretaba más los labios.

Se volvió sombrío, como un sapo
cansado de que lo molesten.
Le ofrecí todo mi dinero,

mi ropa, mi coche con el depósito lleno.
Pero el poema miraba al suelo.
Al fin lo recogí

entre mis manos, lo llevé cuidadosamente
afuera, al aire suave, al
tráfico de la tarde, preguntándome cómo

terminar las cosas entre nosotros.
Porque había empezado a respirar,
añadiendo más y

más duros anillos de carne.
Y el poema pedía comida,
se bebió toda el agua,

me golpeó, me quitó mi dinero,
arrancó las ropas desteñidas
de mi espalda,

dijo Mierda
y se alejó despacio
alisándose el cabello.

Dijo que iba
a tu casa.



Larry Lewis en Nuevas Voces de Norteamérica (Plaza & Janés, 1981)

Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.

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