Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 29 de octubre de 2015

Walt Whitman:





51

El pasado y el presente se han marchitado:
     yo los he colmado y saciado,
Y ahora me dispongo a colmar el próximo
     pliegue del futuro.

¡Tú que me escuchas! ¿Qué tienes para
     confiarme?
Mírame a la cara mientras aspiro la
     fragancia del crepúsculo,
(Habla honestamente, nadie más te oye, y
     solo estaré un instante todavía).

Muy bien, sí, me contradigo
(Soy enorme, contengo multitudes)

Me dirijo a los que están cerca, espero
     en el umbral.

¿Quién ha acabado el trabajo del día?
     ¿Quién terminará antes su cena?
¿Quién quiere hablar conmigo?
¿Querrás hablarme antes de que parta?
     ¿O lo harás cuando sea demasiado tarde?



Walt Whitman. Hojas de hierba. Adiax, 1982.

Traducción de Mirta Rosenberg.



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