Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

martes, 27 de octubre de 2015

Vamos a contar verdades (8): Picasso, el Monigote:



Te presento a Max Jacob en un lienzo de Amedeo Modigliani:




Max Jacob fue escritor, poeta, dramaturgo y pintor francés. Max Jacob era de origen judío. Los nazis le apresaron en Saint-Benoit y le trasladaron, como al ganado, al campo de concentración de Drancy, en el que lo asesinarían en 1944. En los campos de concentración la gente no se moría. La mataban. La gaseaban. Max Jacob fue la persona que más apoyó a Picasso, el Monigote, en sus duros inicios en París. Una de las personas que más apoyó asimismo al cubismo. La persona que más apoyó al Monigote en sus duros inicios en París, repito, insisto. Una vez recluido en el campo de concentración de Drancy, pidió ayuda a Picasso, el Monigote, en infinidad de cartas. Pero Picasso, el Monigote, jamás le contestó, olvidando, insisto, a quien más le ayudó en sus duros principios parisinos. De hecho, los amigos de Max Jacob, artistas todos ellos, firmaron cierto documento intercediendo ante las autoridades nazis para que fuera puesto en libertad. Ese documento lo firmaron todos sus amigos. Todos menos uno: el Monigote, que se limitó a decir que Max Jacob solo era un pobre diablo. 

Pronto hará dos años de uno de mis mejores recuerdos relacionados con el arte y, de algún modo, con el propio Max Jacob, en su memoria. Sucedió en Málaga. Cuando Manuela, dos poetas malagueños, de los que no diré su nombre no vaya a ser que sufran represalias, y yo, después de cerrar el último bar, empezamos a gritar todos a una por las desiertas, salvo algún que otro coche de la policía, y silenciosas calles malagueñas el siguiente estribillo: 

¡Picasso, monigote! ¡¡Picasso, monigote!! ¡¡¡Picasso, monigotes!!!

Y, por último, te presento una imagen al natural de Max Jacob. Fíjate bien en su cara. Quédate con ella. Imprímela si ello fuera preciso. Así la tendrás fresca en tu memoria la próxima vez que decidas ir a un museo a contemplar la obra del gran genio, el Monigote. Y cuando te encuentres frente a alguno de esos espantajos, rostros de mujer desfigurados, que constituyen la mayor parte de la obra del Monigote, reflexiona sobre esto: piensa que tú eres en realidad Max Jacob y piensa únicamente en si cambiarías, si darías, tu vida, tu propia vida, por una sola de las "geniales" obras de Picasso, el Monigote. Solo piensa en eso. Y ya que conmigo no lo vas a ser, sé al menos sincero contigo mismo. 


Quizá también, si eres de los que piensan que la vida y la obra de un artista no van de la mano, te interesaría echarle un vistazo al siguiente enlace sobre una biografía del Monigote que, esperemos, traduzcan pronto al castellano, aunque permíteme dudarlo. Hay mucho dinero en juego:





David González en Vamos a contar verdades, Cuaderno 4, inédito, del ciclo Los que viven conmigo.





No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.