Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 17 de octubre de 2015

Mercedes Cavestany: Octavillas de café:


El pasado jueves, día 15, en el Bello Verano, tuve el placer de conocer a la escritora Mercedes Cavestany y, no solo eso, también el honor de recitar dos o tres poemas de dos libros que, amablemente, me regaló: Octavillas de café y Letra pequeña.  Muchas Gracias, Mercedes, Poeta:


Crisis de identidad
Si no soy yo
Mis problemas no son míos
Le preguntaré al psiquiatra.


    Sitio Web de la Imagen


HUELLAS

Yo no era la misma,
y volví al jardín,
con mi máscara de invierno,
y el jardín estaba entristecido,
pues él también había cambiado.

Yo me encerré en su círculo,
callado, desvaído,
y buscaba marcas,
que hubiese dejado el verano.

Todas las huellas se habían borrado,
pues yo veía todo a través
de mi máscara,
y el círculo se cerraba,
cada vez más sobre mí.
El jardín se alejaba, ya no era
el mismo.



Mercedes Cavestany. Octavillas de café. Ediciones Lima Limón, 2015.





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