Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

domingo, 25 de octubre de 2015

David González: Monstruos:



            MONSTRUOS

            lo he visto ya
            en más ocasiones
            de las que hubiera
            sido mi deseo:

            una madre cualquiera
            con su bebé en brazos
            alzándolo por encima
            de una puta valla metálica

            con el fin
            de que a su paso
            el dictador
o          el reyezuelo de turno

            le acaricien el llanto
o          su cabecita aún sin formar
y          le administren el bautismo
            al tiempo que

            la extremaunción:



            David González, poema del Cuaderno 3, inédito, del ciclo Los que viven conmigo.



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