Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 31 de octubre de 2015

David González: Astronautas (1)



ASTRONAUTAS (1)


Mi bisabuelo se ahogó en un regato. Subía el hombre, en madreñas, a altas horas de la madrugada, por una caleya por la que descendía una pobre corriente de agua de lluvia, tan pobre que ni siquiera le cubría por los tobillos. Mi bisabuelo, del que cuenta la leyenda que había mantenido relaciones con todas las mujeres de su aldea menos con una, acababa de cerrar el chigre de la Última Oportunidad, costumbre esta, por cierto, muy del gusto también de su biznieto, y ascendía a duras penas, col carru compuestu, como una peonza, por la penosa cuesta, hasta que, claro, en una de esas resbaló o tropezó, perdió la vertical en todo caso, se vino abajo y dio en tierra. Quedó tendido a la larga. Boca abajo. De lo borracho que estaba no tuvo fuerzas no ya para levantarse sino ni siquiera para darse la vuelta. GLUB. GLUG. GLUB. Muerte por ahogamiento.


David González en el Cuaderno 3, inédito, del ciclo Los que viven conmigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.