Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

miércoles, 30 de septiembre de 2015

L7: Andres:



William S. Burroughs Jr: Maldito desde la cuna (y 2):



Hay que decir, porque es de justicia hacerlo, que David Ohle tiene mucha culpa del brillante resultado final de este Maldito desde la cuna. David Ohle parte de un manuscrito original de apenas 70 páginas, a las que incorpora apuntes, notas a mano y cartas tanto del propio William S. Burroughs Jr como de su viejo o de Allen Ginsberg, Anne Waldman, Ken Kesey y otra peña cuyas aportaciones nos dan una visión más completa y verdadera de la vida de un tipo que, efectivamente, ya fue Maldito desde la cuna:




Allen Ginsberg: En el 78 o el 79 Billy estaba viviendo en Denver, cerca del hospital. Se había encerrado en aquel terrible cuartucho amueblado que tenía hecho un desastre. Colillas, basura y platos sucios apilados por todas partes. Estaba en una calle principal, grande y horrible. El olor de la gasolina, los coches pasando. Ningún vecindario, ninguna comunidad, ni la menor posibilidad de trabar amistad o charlar con alguien. Y además estaba en un edificio en el que vivían alcohólicos. Tenías que cerrar la puerta con llave. Siempre la estaban aporreando. Era un sitio horroroso, verdaderamente alienante. Y él estaba muy enfermo. Se abría la camisa y tenía aquella herida abierta, lívida, viva, sin cicatrizar. Aquella herida enorme que no dejaba de supurar en su tripa.



William S. Burroughs Jr en Maldito desde la cuna (Dirty Works, junio 2015).

Traducción de Javier Lucini.




martes, 29 de septiembre de 2015

Fee Reega: Por qué no me visitas: Supernova Oviedo: 07 de Abril 2012:









David González: 29 de Septiembre de 1964: Justo ahora: 51:


A las nueve y media de la mañana, en punto, de un 29 de septiembre de 1964, justo ahora, tras un duro tira y afloja que se prolongó por espacio de unas cuantas horas y en el que, a lo que parece, según me contaron, yo no me acuerdo, me opuse con todas mis fuerzas, imagínate qué fuerzas podría tener yo, a ser expulsado para siempre de mi casa, es decir, del claustro materno, en lo que más tarde la prensa y demás medios de comunicación de la época calificarían de claro ejemplo de resistencia espartana, finalmente, la comadrona, a la que mi padre había ido a buscar en bicicleta, Sela se llamaba, nunca olvidaré ese nombre, Sela repito, me arrancó del vientre de mi madre, que, por cierto, también cumple años hoy, pero esta tarde, a la seis, felicidades Mamá... Al principio, aquella mujer, la comadrona, Sela te recuerdo, a la que mi padre trajo en el sillín de su bicicleta, se comportó muy bien conmigo. Me quitó unas mierdas que tenía en la nariz y que me impedían respirar con generosidad el aire vivificante de la aldea de San Andrés de los Tacones. Pero enseguida, sin venir a cuento, sin que yo le hubiera hecho nada malo, qué podía hacerle yo, eh, qué podía haberle hecho si era, y puedes creerme, que no te miento, la primera vez que la veía en toda mi vida, enseguida me agarró por los tobillos, me puso boca abajo, de manera que por poco echo hasta la primera papilla, y, sin mediar palabra alguna, me dio unos cuantos cachetes en mi diminuto trasero, unes ñalgaes, por expresarlo en su idioma, hasta que, claro, quién no, rompí a llorar. ¿No llorarías tú también o qué? Lloré, si te digo la verdad, como nunca antes lo había hecho. Como nunca antes lo había hecho en mi vida por ninguna otra mujer. En realidad, era la primera vez que una mujer me hacía llorar. No sería, puedes estar seguro de ello, la última.



Así que la lectura íntegra de mis libros, El hombre de las suelas de viento y El demonio te coma las orejas, prevista para esta misma tarde, a partir de las siete, en el Aleatorio, se la quiero dedicar a esa mujer. A Sela. La comadrona. La primera mujer, ya digo, que me hizo llorar, y, con ello, vivir.






lunes, 28 de septiembre de 2015

David González: Mañana, día 29, en el Bar Aleatorio: Lectura íntegra de El hombre de las suelas de viento & El demonio te coma las orejas:



Mañana, día 29 de septiembre de 2015, vendré a este mundo por vez número 51. Lo haré, en esta ocasión, en el interior de un autocar, justo a la hora en que dicho autocar salga de la estación de Gijón  y empiece a recorrer las 6 horas de tiempo que me separan de la Estación Sur de Madrid. Sí, mañana, día 29 de septiembre de 2015, es el día de mi cumpleaños. Y como se da la circunstancia que pertenezco a esa clase de tipos que padecemos el Síndrome de Peter Pan, he decidido ir a celebrarlo, mi cumple, al Bar Aleatorio, recitando de manera íntegra dos de mis libros de poemas, que no poesías, a saber: El hombre de las suelas de viento y El demonio te coma las orejas. Así que ya sabes cuál es el mejor regalo que puedes ofrecerme mañana: estar allí, mañana, en el Bar Aleatorio:




Considero que, como poeta, no existe mejor manera de celebrar el día de tu cumpleaños que recitando tus poemas en compañía de algunos o muchos de tus colegas y para tus lectores o los lectores de poesía en general que quieran acercarse por el Aleatorio a escucharme leer poemas de dos libros que, en cierto modo, son complementarios. Mientras que en el primero que voy a recitar entero, en El hombre de las suelas de viento, hablo del sufrimiento de Rimbaud en África, habla él mejor dicho, en el otro, en El demonio te coma las orejas, hablo de mi propio sufrimiento. Algo así. La historia está previsto que empiece a las siete de la tarde, y hasta que concluya, que no sé cuándo será, porque no tengo ni puta idea de cuánto tardaré en recitar 70 poemas. 




         Descenso
         muy penoso para los porteadores:
         se estrellan con cada guijarro.
         Descenso muy penoso para mí:
         casi me caigo a cada minuto.
         Intento subir al mulo,
         con la pierna enferma atada a su cuello.
         Tengo que bajar al cabo de pocos minutos
y       colocarme de nuevo en la camilla.
         Imposible cruzar el río.
         Lluvia.
         Tormenta.
         Llueve dieciséis horas seguidas.
         Paso ese tiempo bajo una piel abisinia.
         Llueve dieciséis horas seguidas.
         Imposible levantarse antes de las once.
         No tenemos ni víveres ni comida.
         Los camellos se niegan a cargar.
         La camilla ya está medio dislocada
y       la gente totalmente rendida.
         Los porteadores avanzan con dificultad.


         Me tiran al suelo al llegar.

         Me tiran al suelo.

         Me tiran.


          
         En El hombre de las suelas de viento (Arma Poética Editorial, 2015)




EL RESTO DEL CAMINO

a veces ocurre:

me quedo parado
en mitad del pasillo,
mirando fijamente
las baldosas del suelo,

sin reconocerlas,

ni reconocer en ellas

los
pasos
perdidos.



En El demonio te coma las orejas (Glayíu Editorial, 2008).


Así que si te apetece pasarte mañana, ya sabes lo que hay: un viaje a través de ciertas zonas de África y otro por el submundo carcelario :-)







Captains: I'm Your Ship:



Llevo desde el otro día escuchando todo lo que encuentro de Fee Reega. Ya me conoces. El talento, el verdadero, me desarma. Me rindo ante él. Es tan raro de encontrar. Y en mi opinión, esta tía, Fee Reega, ya sea en solitario o, como ahora, con David Baldo y su guitarra, cuyo sonido se entiende a las mil maravillas con la voz de Fee, formando Captains, lo tiene. Talento. En cantidades industriales. Y lo demuestra. Como en este tema: I`m Your Ship:





William S. Burroughs Jr: Maldito desde la cuna (1):


Cuando supe de la edición de Maldito desde la cuna, por mi hermano José Ángel Barrueco, tuve el absoluto convencimiento de que yo ya había leído hacía muchos, muchísimos años, más de los que me gusta recordar, algo de este tío, de William S. Burroughs Jr, una novela de carácter autobiográfico, incluso recordaba su cubierta, aunque no el título o la editorial. Llegué a pensar que mi memoria me estaba vacilando. Que se lo había inventado. Pero no. Mi memoria no miente. La novela se llamaba Jamón de Kentucky, editada en la colección Star Books. No sé qué fue de ella. Ahora resulta casi del todo imposible conseguirla. Casi. He visto por ahí un ejemplar a un precio de 25 pavos. Lo que quería decirte es que, volviendo la vista atrás, resulta que los dos primeros libros vinculados a la Beat Generation que leí fueron Una chica en la carretera, de Jan Kerouac, hija de Jack, y Jamón de Kentucky, del hijo de William Burroughs. O por decirlo de otro modo: la escritura de los hijos me llevó hasta la de sus padres y el resto de escritores y escritoras de la ya mítica Beat Generation. Dicho esto, te dejo con la cubierta del libro, muy bien editado por Dirty Works, libros así da gusto tenerlos en las manos y en los ojos:





    Estar con mi padre de algún modo remarcó lo gris que se estaba volviendo mi vida. Culpa mía, por supuesto, y regresar a Atlanta y ver cómo Karen iba a trabajar todos los días no ayudó. Tampoco la marihuana ni la coca, y ya no había más Demerol. Así que seguí bebiendo. Karen, al principio pasmada ante mi estupidez, concluyó que aquello iba a acabar con su cordura. Entonces una noche me presenté en nuestro apartamento con un par de personas y traté de precipitar una orgía. Karen no consintió. Yo dije: ¿Pero qué problema tienes, Karen?. Se encerró en el cuarto de baño y al día siguiente volvió a casa de sus padres.




    A partir de entonces las cosas se volvieron irreales. Perdí el sentido del tiempo. Sufría desvanecimientos prolongados, rehabilitación a saco, lujuria insensata, noches enteras caminando sin rumbo fijo. Me metía mi primer trago matinal, acto seguido potaba. El segundo trago apenas lo retenía. Con el tercero empezaba a sentirme mejor, entonces me ponía en marcha sintiéndome como un Supermán demente, gorroneando pasta cuando y donde podía. Me sentía despreciable, durmiendo debajo de los puentes. Latas de cerveza a la luz de la luna, el sabor congelado de la cerveza en un eructo sustancioso.


William S. Burroughs. Maldito desde la cuna. Dirty Works, junio 2015. Edición de David Ohle. Traducción de Javier Lucini. Ilustración: Iban Sainz Jaio. Diseño y maquetación: Rosa van Wyk y Nacho Reig.



domingo, 27 de septiembre de 2015

Julia Navas Moreno: Confieso que he perdido el miedo: Mañana, 28: Presentación:



Mañana, lunes, día 28, Julia Navas Moreno, poeta y novelista, realiza una nueva presentación de su primer y exitoso libro de poemas: Confieso que he perdido el miedo. Lo ha perdido, en efecto. Y caso que no me creas vente mañana a escucharla en las nuevas instalaciones del Club La Nueva España, en el Centro Cultural Cajastur Monte Piedad. En la presentación intervendrán Miguel Esteban Torreblanca y Luis Miguel Piñera, director del Club de Prensa de la Nueva España. Dicho esto, te dejo ya con la cubierta del poemario que se presenta y con uno de los poemas de Julia Navas Moreno:




TOALLAS

Tiro la toalla
con la que me seco
el sudor por el esfuerzo
de sacudir la rutina.
Y escurro el agua
vivificante de un baño
en el que me encuentro
con pensamientos
ajenos y propios.
He buscado demasiado
sin saber el qué.
He tropezado con fantasías,
quimeras imposibles.
Y ahora me sacudo
como un perro,
salpicándolo todo
y sin toalla.



David González: Versión libre de un poema de Fenton Johnson, con mi cariño para la gente del Aleatorio:





Pasado mañana, a estas horas, estaré camino de Madrid, en un perezoso autocar. Pasado mañana, 29 de septiembre de 2015, es el día de mi cumpleaños. 51 tacos. Creativa y espiritualmente, no los aparento. Mi madre, que también cumple años mañana, me ha dicho: Eso es porque no tienes hijos. A veces, en serio, me pregunto si realmente tengo algo. Y sí, claro. Lo tengo. Una cabeza llena de poemas, que es casi como tenerla, la cabeza, llena de pájaros. Y tengo, también, 51 tacos. Así que cuando Escandar Algeet me propuso leer entero El demonio te coma las orejas, se me ocurrió proponerle a Marcus que me dejasen leer entero también El hombre de las suelas de viento. Pero de esto ya te hablaré mañana. Ahora prefiero dejarte con un poema. Una versión libre, muy libre, de un poema de Fenton Johnson. Una versión adaptada al Bar Aleatorio y a tres de sus pilares: Marcus Versus, Carlos Salem y Escandar Algeet. A ellos, con tu permiso, les dedico este poema: 


            HARTO         

            con fenton johnson


estoy
            cansado de escribir, Lissy Jane:
            cansado de construir
            una civilización ajena:

            tomémonos un descanso, Lissy Jane:

            voy a bajar al aleatorio
            beber uno o dos litros de cerveza
            escuchar uno o dos poemas de salem
y          dormir el resto de la noche
            en uno de los sofás de marcus:

            tú dejarás
            que la chabola se pudra
            que la ropa de los ricos se haga polvo
y          que la iglesia baptista del calvario       
            se hunda en el barranco:

            te pasarás los días
            olvidando que te casaste conmigo
y          las noches buscando
            la cerveza que sirve escandar
            a las tías en la barra del aleatorio:

            arroja los niños al río, Lissy Jane:
            la civilización nos ha dado demasiados
y          es mejor morir
            que crecer y darte cuenta
            que eres pobre, poeta y maldito:

            arranca las estrellas de los cielos:

            las estrellas marcan nuestro destino:

            las estrellas marcaron el nuestro:

            estoy harto de la civilización, Lissy Jane:


            Fenton Johnson & David González


Un poema de Emilio Pedro Gómez:


No existe en libertad
                     lugar de origen.

En patria alguna hallé
la verdad que nos hace,
motivo de bandera,
ni mérito de ser
bielorruso, zulú, coreano, suizo…

No hay secreto de estado respetuoso
ni lugares sagrados.

Cada silencio es un país
donde nacer de nuevo
                   en cualquier parte.



Emilio Pedro Gómez.



sábado, 26 de septiembre de 2015

Fee Reega: La Raptora: La Sangre, Cachorro:



Ayer te hablaba de Fee Reega y de su disco La Raptora. Esta tarde te dejo con uno de los temas, con La Sangre, Cachorro:





La Generación Encantada (28): Carlos Salem: El animal (y 3):


NOCTURNO

A esta hora
un hada menopáusica
se emborracha
para olvidar que nunca
se atrevió a pinchar sus dedos
con la punta de una pasión.

Una bruja
con la escoba hipotecada
intenta volar en ascensor
pero no es lo mismo.

Y una muchacha triste
aprende que merece
ser feliz
y brinda conmigo.

Supongo
que no todo está perdido.





POEMA DE AMOR

Azotarte hasta que llores de miedo y de placer.
Meterte el puño entero y dejarte abierta para siempre.
Entrar en ti con la furia de un puñal en la arena.
Montarte como a una yegua salvaje
y seguir empujando aunque estés llena.

Follarte con violencia como si te odiara y no te conociera.

Y después, mientras vuelve
a empezar esta guerra,
acariciarte como a un cachorro de pantera.

Te quiero guarra, poeta oculta,
borracha sin frontera,
y también melancólica princesa.
Te quiero húmeda de ganas y de lágrimas.
Te quiero seca para mojarte de nuevo

No sé querer a medias,
puta mía.

Ya sólo puedo 
quererte hasta los huevos.



Carlos Salem en El animal (Ya lo dijo Casimiro Parker, 4ª edición, diciembre 2014.



viernes, 25 de septiembre de 2015

Summer Wine:




Qué duda cabe. No tengo dónde caerme vivo. Pero soy un hombre afortunado, después de todo. Ayer, por ejemplo. Asistí al recital de Sara Torres en El Bello Verano. Y ese ya es motivo más que suficiente. Tener el privilegio de escuchar los poemas de Sara. Su voz hipnótica. Verdadera:




Me fui después, con Laura Fjäder, con mi ejemplar de La otra genealogía, dedicado por esta gran poeta (Gracias), al Toma 3. Llegamos poco antes de que diera comienzo el concierto de Fee Reega, acompañada por Daniel Acevedo. Y aquí viene lo bueno. La fortuna. Resulta que Dani, además de músico y otras historias, es poeta. Y resulta también que hace no mucho se puso en contacto conmigo y me envió sus poemas, que pronto visitarán este blog. El caso es que Dani me presentó a Fee Reega. Y Fee me cuenta que Dani le pasó uno de mis poemarios, El amor ya no es contemporáneo, y ella se lo estuvo leyendo en un viaje que hizo hace poco por Alemania. Bien. Empieza el concierto. Y, joder: qué buena es Fee Reega sobre un escenario. Qué magia. Y magnetismo. Qué voz. Y qué flipe cuando la escucho dedicarme uno de los temazos de Shoot, su último trabajo. No solo eso. Luego va y me lo regala:





¿Se puede ser más afortunado? ¿A que no? Pues sí. Se puede. Fotografiándome con ella y con Dani:




Gracias. Muchas. Unos regalos de lujo. Esta misma mañana estuve escuchando Shoot, y me parece un trabajo muy bueno. Pero todavía se puede ser más afortunado: tanto Dani como Fee habitan en mi barrio, a nada de mi casa. Un lujo, que no? Y bueno, el caso es que esta mañana, en el iTunes, me descargué otro disco suyo, de Fee Reega: La Raptora, que me tiene también totalmente enganchado





Así que despido ya este post, con este clip en el que Fee Reega interpreta Summer Wine, tema que también cantó ayer:






Gsús Bonilla: Viga: 2 poemas:


Viga. Así se titulará el próximo poemario del gran Gsús Bonilla. Viga. He tenido la suerte de poder leerlo antes de que se edite y ya te aviso: se trata de un grandísimo poemario. Así que con el permiso de Gsús Bonilla, te ofrezco 2 poemas:


LA RUEDA

pinto de negro
la llanta de un carro viejo

restauro el giro             la circunferencia

la vuelta que da la vida.


    Fotografía de Santos Perandones



HERENCIA

Mira, mira
hasta donde alcanza la vista
todo eso que ves
algún día será nuestro

Primero lo fue
de mi abuelo

Más tarde
de mi padre

Muy pronto
será mío

y luego tuyo: mira, mira
hasta donde alcanza la vista.

Y miro
Miro hoy

que el humo sigue
muy presente

en el horizonte.



Gsús Bonilla en Viga (poemario inédito).


jueves, 24 de septiembre de 2015

L7: Everglade:





Sara Torres: La culpa:


Y esta tarde, a eso de las ocho, Sara Torres ofrecerá un recital en El Bello Verano:




LA CULPA

Escucha
las rodillas de este cuerpo hermoso se abren
En cada articulación hay un dolor y hay un crujido
Atenta
Aquí la enfermedad no es una metáfora

¿Entiendes ahora lo que ocurrió esa noche?
Salvajemente dispuesto aullando su deseo en la/ penúltima cena
un cuerpo sentenciado no contempla la culpa

Termina la copa en la boca asombrada que lo prueba
escribe la línea final con el pulso de siempre
y se permite una reverencia
un gesto de estilo

Parece querer dejar constancia:
Así era yo cuando…
este cuerpo hermosa