Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

viernes, 17 de julio de 2015

Recital poético en El Bello Verano: Julia Navas Moreno & José Liñán Navarro: Esta misma noche:


Como se puede ver en el cartel, esta noche, a las 20:30h, en el Bello Verano, presento un recital de dos poetas que hace relativamente nada acaban de ver editado su primer libro de poemas: Julia Navas Moreno y su Confieso que he perdido el miedo, y José Liñán Navarro y su El día que murió Sergio Algora:







































Si no has leído ningún poema de Julia Navas Moreno, te dejo con estos dos enlaces a este mismo blog donde podrás leer 2 poemas de Confieso que he perdido el miedo:






Y de José Liñán Navarro, del que volveré a ocuparme próximamente en este mismo cuaderno, te dejo con uno de los poemas de El día que murió Sergio Algora, y con un enlace a una entrevista en la que habla de su libro:




DELIRIOS EN MÍ

"Cuando yo me muera...",
le leí a Lorca.
Y vino a hablarme
de veletas,
caminos
y vientos.
Y yo dejé que todo
golpeara mis geometrías,
desde las uniformes
hasta las abstractas.
Y dejé mi boca
entre las piernas de una vida,
que pocas veces me supo a gloria
y muchas a veneno.
Residí
junto a la soledad y a Keats.
Me engulleron
la grandeza de ciudades eternas
y las miserias de efímeras urbes.
Soñé que hablaba
sobre poesía de no-ficción
con David González
mientras cerrábamos bares en Cimadevilla,
y que todo a mi alrededor
(lo que escribía y lo que no),
terminaba siendo de arcilla.

Cuando yo me muera
vocifero,
podrá venir el invierno
a sembrar de escarcha
mis campos de centeno.
Cuando yo me muerda,
vocifero,
se levantarán en armas
mis poemas.
Cuando yo me muera,
vocifero,
alguien cantará más alto,
más fuerte y hondo.
Cuando yo me muera,
a través, de ti,
de ti
y de ti,
yo seguiré vivo.



Mensaje de David González para José Liñán: A ver cómo se da el viernes, tío, que con estas cosas nunca se sabe, pero si eso se hará todo lo posible por hacer realidad tus sueños, en especial los de cerrar bares por Cimavilla :-)


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