Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

domingo, 5 de julio de 2015

Karmelo C. Iribarren: 2 poemas de Ola de frío:


LOS OLVIDADOS

No los que deciden irse,
en un fogonazo
de locura,
ceguerra
o rabia,
              sino
los que se quedan
aquí
        (a solas,
en la oscuridad, interrogando
a su conciencia),

como frente a un jeroglífico
sin solución.




ENTONCES

Hay muchas maneras diferentes
de hacer feliz
a una mujer
(los grandes almacenes están llenos de ellas).
Pero yo no conozco ninguna
tan sencilla y eficaz
como cogerla desprevenida por la espalda
y decirle que la quieres.
Precisamente entonces,
cuando ya
no se lo esperaba,
cuando quizás intuía lo peor.



Karmelo C. Iribarren en Ola de frío (Editorial Renacimiento, 2007).



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