Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 16 de julio de 2015

Jorge M. Molinero: Gominolas en los bolsillos (2):


UN PARQUE VACÍO

El parque para nosotros solos.
Crear Repúblicas de la nada.
Que el vuelo de los columpios
nos despeine las muecas.
Estuvimos muy cerca

de aprender
fuera de los cartabones.

Mi pequeña Laika, no bajes
de la tela encordada de la araña.
La gravedad, a los 3 años,
no tiene cabida en nuestro espacio.

Cuando aterrizas, en vez de clavar banderas,
dejamos intactas las ilusiones,
risas y pipas para los pájaros.




DE GESTAS, HEROICIDADES,
ODISEAS Y OTRAS HISTORIAS COMUNES

Mira, papi, lo que hago.

Y veo proezas que me dan vértigo:
cómo frenas con los pies
para bajarte del columpio.
La hazaña de llegar donde ayer no alcanzabas.
Magníficas epopeyas en el parque
que a diario ensayas.

Mira, papi, lo que hago.

Increíbles sucesos que rebosan épica:
ya comes sola, buceas en la bañera,
te abrochas los botones de la chaquetita,
escribes tu nombre y el número 4.
Despegas las pegatinas sin romperlas.
Una voltereta, un salto a la pata coja.

Y sin embargo, a mí se me clavan
las cosas pequeñas de las que eres capaz
y no sabes darlas importancia:

abrir caminos en los océanos si ríes,
pintar un sol en el cielo si se levanta plomizo,
convertir el agua de mis lágrimas
en dulce vino de felicidad.

Y resucitar a un muerto
si me besas cuando llego de trabajar.



Jorge M. Molinero en  Gominolas en los bolsillos (Zoográfico ediciones,  mayo 2015).



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