Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 6 de julio de 2015

Jorge M. Molinero: Gominolas en los bolsillos (1):


BILLETE DE IDA y VUELTA

La dificultad
de encontrar
el punto
             medio. Ella quiere
jugar a ser mayor
y yo en el juego ansío
volver a ser un niño.
Al final parecemos
dos adolescentes
desorientados.

Sin saber en qué dirección
lanzar la pelota.




QUE LAS FRUTAS ROJAS SON UNA MENTIRA

A David González

Yo escojo frutas rojas para la merienda,
frutas rojas, dulces y alegres
para el almuerzo saludable del colegio.

Pero ella me pide manzanas.
Manzanas verdes y ácidas. Muy ácidas.

Y en esto que creo en la reencarnación,
esta renacuaja me viene ya
con la lección aprendida.
Que de comerse el mundo, al menos, que
sea el de verdad, este que se nos atraganta
con su pulpa áspera y nos deja ardor en el estómago
cada vez que osamos hincarle el diente.

Las manzanas, ácidas

       sin el dulzor prometido
por las marquesinas de las paradas de autobús.

Que las frutas rojas sólo sirven
para titular los poemas tristes de papá.



Jorge M. Molinero. Gominolas en los bolsillos. Zoográfico Ediciones, mayo 2015. Ilustraciones: Julieta Merino. Ilustraciones y diseño: Rodrigo Córdoba.




Nota de DG: Este libro de poemas es una maravilla. Los poemas que un padre le escribe a su cría pequeña, y en los que, finalmente, acaba aprendiendo muchas cosas de sí mismo que quizá antes desconocía. Yo no soy padre, pero creo que en estos poemas se reconocerán todos los que sí lo sean. Y lo más fácil es que en estos textos que el poeta Jorge M. Molinero le ha escrito a su hija se vean reflejados a sí mismos, como padres, como hombres o como mujeres que tienen por delante la enorme responsabilidad de educar a sus hijos de forma que lleguen a convertirse en personas, en buenas personas, generosas y solidarias... Mención aparte merece el cuidado diseño, deslumbrante, de Rodrigo Córdoba, que hace de este poemario una joyita de la edición... Por último, darle las gracias a Jorge M. Molinero, por el detalle de dedicarme este poema, y por sus líneas en la sección de agradecimientos y que no voy a reproducir aquí porque aunque no lo creas soy bastante vergonzoso :-)


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