Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 13 de julio de 2015

Héctor Castilla: Cantando en voz baja (1):


Entre unos cuantos hemos alquilado
una casa de techo inalcanzable,
construida de tal modo que se pueden
pasar papeles entre la pared
y el suelo de una habitación a otra.

Escribo este poema mientras
recuerdo algo relacionado
con tu cuerpo y el frío de este sitio
que abandonas para volver a casa
de tus padres.
                       Asumo
que la melancolía está mal vista
en el trayecto que dura el suicidio de volver
de la parada del autobús a casa.




Todas mis pertenencias caben
en apenas un par de cajas;
así lo pueden comprobar
los dos agentes de policía
que me han interrogado 
en el Jardín de la Constitución.

Acabo de dejarlas
en el almacén del trabajo
-no tengo otro lugar-
y en el alcohol mastico
la sensación de no tener derecho
a estar aquí, entre la decadencia
de la noche y la mía propia.



Héctor Castilla. Cantando en voz baja. Editorial Balduque, marzo de 2015. Diseño de cubierta: Sergio Urán. Dibujo de cubierta: Cocaína, fórmula semidesarrolada.








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