Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

jueves, 16 de julio de 2015

David González: Poemas Completos (29): El demonio te coma las orejas:





         Nota de DG: Después del poema anterior, en el libro, viene Jaque, que ya vimos con motivo de Ojo de buey, cuchillo y tijera. Y a continuación:


 47    NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED

         Mañana es 24 de septiembre,
         día de Nuestra Señora de la Merced,
         patrona de todos los presos.

         Mañana será fiesta.

         Se disputará un campeonato de futbito
         entre los penados y los preventivos.
         De la calle vendrán un cantautor comprometido,
         un grupo de rock alternativo
y       una compañía de teatro independiente.
         El año pasado vino también una poetisa
         que escribía versos sobre la libertad,
         aunque aquellas eran sus primeras horas
         dentro de una cárcel.

         Mañana es 24 de septiembre,
         día de Nuestra Señora de la Merced,
         patrona de todos los presos.

         Mañana será fiesta.

         ¿Se puede saber qué es lo que celebraremos?

         ¿El estar presos quizá?





  48  EL DEDO EN EL GATILLO

         Alguna noche,
         después del recuento,
         es el del tricornio
         quien las paga:

         ¡Pico! ¡Picoleto!
         ¿Y tu mujer?
         ¿Dónde la tienes?
         ¿Con quién está?
         ¡Pregúntale a tu sargento!
         ¡No veas cómo se estará poniendo!

         Alguno de nosotros
         empieza a tirarle
         las pilas usadas
         del radiocasete.
         Enseguida le imita
         todo el mundo
y       el pobre picoleto
         sufre un auténtico bombardeo.
         A veces se refugia en la garita.

         ¡Pico! ¡Al loro!
         ¡Agáchate!
         ¡No vayas a romperte la cornamenta!

         Pero otras
         se mosquea de verdad
y       pierde los nervios
y       coge su fusil
y       le quita el seguro
y       se lo lleva al hombro
y       pone el dedo en el gatillo
y       apunta hacia todas las voces:

         ¡Dispara! ¡Dispara!
         ¿A qué estás esperando?
         ¡Dispara! ¡Dispara!
         ¿Qué te pasa?
         ¿No hay huevos o qué?
         ¡Venga, pico!
         ¡Dispara! ¡Dispara!

        ¿Por qué no lo hace?
        ¿Por qué no dispara?

        Alguno de nosotros,
        yo mismo,
        en su lugar,
        lo haría.



        David González en El demonio te coma las orejas (1997 y 2008).

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