Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

viernes, 10 de julio de 2015

David González: Poemas Completos (23): El demonio te coma las orejas:





40    PIEDRAS

         Me tiraban piedras.

         Me tiraban piedras
         los de las celdas de castigo.
         El Taruco,
         El Ricky
y       El Ramonín.

         Me tiraban piedras
         todos los días,
         de dos a cuatro de la tarde,
         la hora de la siesta.

         Piedras no.
         Morrillos.
         ASÍ DE GRANDES.

         No sé por qué lo hacían.
         No sé por qué las habían tomado conmigo.
         Que yo recuerde, nunca les había hecho nada.
         Se agobiarían en el patio, ellos solos, imagino.

         Yo estaba acostado en la cama.
         la primera vez,
         leyendo la autobiografía
         del enemigo number one de Francia,
         un gánster al que se bajaron a balazos
         en París,
         en pleno centro,
         cuando salía de un taxi.

         La primera piedra atravesó la ventana
y       fue a estrellarse contra la mampara
         que separaba el baño del resto de la celda.
         Los cristales me cayeron todos por encima.
         Conservo uno:
         media luna en forma de cicatriz.

         Cuando la ventana se quedó sin cristales,
         los de las celdas de castigo se turnaban
         para aúparse a la repisa,
         agarrarse con una mano a los barrotes
y       tirarme las piedras con la otra.

         Piedras no.
         Morrillos.
         ASÍ DE GRANDES.

         Yo me refugiaba detrás de la mampara
         que separaba el tigre del resto del chabolo.
         En el resto del chupano
         se iban amontonando los pedruscos,
         ya ni me molestaba en sacarlos fueta.

         Conseguí tablas de madera,
y       clavos,
y       clavé las tablas al marco de la ventana.

         Las arrancaron.
          




41    COMPAÑÍA

         algunas
         me hacen cosquillas

         otras
         me hablan al oído.

         las más cariñosas
         me besan en los labios.

         son las únicas
         que me hacen
         compañía.





         las
         cucarachas.



        David González en El demonio te coma las orejas (1997 y 2008).


        Nota de DG: ¿Nunca habéis despertado en un sitio en el que las paredes, el suelo, tu cama y tu cuerpo estaban cubiertos por familias de cucarachas? Mejor. Mejor que no, claro. Yo sí. Y salvo el chillido inicial, tampoco es para tanto. Ellas salen por la noche, a buscarse el sustento. Eso es lo que hay que entender. Que, en realidad, salvo su aspecto, no son tan diferentes a uno. Cuando entiendas esto, serás un poco mejor persona. Solo un poco. Pero quizá, no lo sé, para entenderlo tengas que sentirlas cubriendo tu cuerpo. Pero, ya te digo: Tampoco es para tanto.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.