Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

sábado, 4 de julio de 2015

David González: Poemas Completos (17): El demonio te coma las orejas:





31    LA VIRGINIDAD PRODUCE

         cáncer,

         vacúnate.

         Son las primeras palabras que vas a leer
         al entrar en la celda en la que vas a tirarte
         los tres próximos días. El período,
         como lo llaman aquí. Cinco palabras
         dispuestas de esa forma, en ese orden concreto,
         con la única intención de meterte el miedo
         por el culo, acojonarte,
         como si no lo estuvieras ya bastante.

         Las han escrito en el tabique que separa
         la taza del váter y el lavabo del resto de la celda.
         La taza no tiene tapa. La cisterna no tiene
         ni agua
         ni cadena. El lavabo está sucio, y atascado,
y       el resto de la celda es precisamente eso:
         resto, restos de la inmundicia
         que te han dejado de recuerdo
         otros que pasaron por aquí primero que tú:

         mantas picajosas, llenas de pelos,

         colillas,

         periódicos atrasados

y       revistas pornográficas,
         con las páginas pegadas entre sí por escupitajos amarillentos
         de semen reseco,

y       además, en las paredes, en el techo, en la puerta,
         por todas partes, escritas con la llama del mechero
o       el mango afilado de una cuchara,
         cantidad de frases:

         Odio y muerte a los maderos.

         Prohibido escupir en el suelo.

         No llores por no ver el sol,
         pues tus lágrimas te impedirán ver las estrellas.

         La virginidad produce

         cáncer,

         vacúnate.

         Entonces te subes a la ventana (vete
         acostumbrándote a llamarla por su nombre:
         perlacha), te subes a la perlacha
y       echas un vistazo al patio:

         unos mendas disputan un partido de futbito;
         otros dan vueltas, con las manos a la espalda,
         como si todavía llevaran puestas las esposas;
         otros están sentados, contándose milongas;
y       hay uno que se apoya en la ventanilla del economato
y       que va vestido con un traje de baño
         de esos que imitan la piel de un leopardo.

         La virginidad produce

         cáncer,

         vacúnate.



        David González en El demonio te coma las orejas (1997 7 2008).







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