Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 1 de julio de 2015

David González: Poemas Completos (14): El demonio te coma las orejas:



El que avisa, no es traidor: Los poemas que contiene este libro no son poesía. No lo que se entiende por poesía. Dicho esto, léelos si quieres. Pero algunos de ellos, la mayoría de ellos, son bastante jodidos de digerir, incluso para mí, que primero los he sufrido y después escrito.

Nota de DG: Este libro de poemas, El demonio te coma las orejas, se editó en 1997, en la Asociación Cultural Crecida, de Ayamonte. Su cubierta era la siguiente:




Sin embargo, aquí voy a seguir la reedición en Glayíu Editorial, en el año 2008: El demonio te coma las orejas [1997-2008]. Esta reedición cuenta con un espléndido prólogo de José Ángel Barrueco. Los poemas han sido reescritos. Y se incorporan otros textos de tema carcelario que escribí después, en los años siguientes. Además, se incorporan también relatos. Y cartas. Con lo que la visión del universo carcelario resulta más completa.  Los relatos y las cartas no los voy a subir, si no nos eternizaríamos aquí. En el caso de estos poemas, se mantienen las mayúsculas de la edición del 97, aunque no en todos los textos. La cubierta es de Mik Baro:





27     TANGO AZUL

         En una ocasión, la madera me tiroteó.
         La historia tiene su punto. Te la cuento.

         Nos ligaron en un coche robado,
         nos cercaron,
         nos mandaron bajaros del buga
y       apoyar las manos en el maletero para
         cachearnos,
         esposarnos,
         llevarnos a comisaría. Era viernes.
         El sábado tenía pensado estrenar ropa
         para ir a la discoteca, todo maqueado,
         a vacilar con las chorbitas. No lo pensé
         dos veces, me di la vuelta y salí por pies.
         La esquina de la salvación estaba cerca.
         Uno de los maderos dijo, gritó:

         ¡Quieto ahí, hijo de puta, o te mato!

         Disparó.

         Me disparó a menos de cinco metros de distancia
y       falló. Escapé. Estrené mi ropa nueva. Vacilé.
         Sin embargo, lo importante no es esto.
         Lo importante es lo que yo siempre digo:

         debería haber acertado,

         debería haberme matado en ese mismo instante,

         cuando no le tenía miedo a la muerte,

         cuando todavía era 

         feliz.



       David González. El demonio te coma las orejas. Asociación Cultural Crecida, 1997. El demonio te coma las orejas [1997-2008]. Glayíu Editorial, septiembre 2008. Prólogo de José Ángel Barrueco. Ilustración de cubierta: Mik Baro.


 27    BLUE TANGO

         One time the police were shooting at me.
         The story`s cool. I`ll tell you.

         They caught us in a stolen car,
         they surrounded us,
         they ordered us to get out of the banger
&      to put our hands on the trunk to
         search us,
         hand-cuff us,
         take us to the station. It was Friday.
         On Saturday I had planned to wear new clothes
         to go the nightclub, all dressed up,
         to hang with the chicks. I didn`t think
         twice, so I turned around and ran like hell.
         The road to safety was near.
         One of the cops said, shouted:

         ¡Stop there, son of a bich, or I`ll kill ya!

         He shot.
         He shot me from less than five metters away
         but missed. I escaped. I got to wear my new clothes. Hung around.

         Howewer, this is not the important part.
         The important thing is what always say:

         He should have shot me right,

         he should have killed me at that very moment,

         when I wasn`t afraid of death,

         when I was still

         happy.


         Translated by Sadie Harrison & Antonio Díez.



      Nota de DG: Esta reedición del 2008 se abre con el poema Ojo de buey, cuchillo y tijera, que ya conoces.


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