Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

miércoles, 17 de junio de 2015

Manuel Vilas: El hundimiento (2):




OCTUBRE DE 2013

En octubre del estúpido año 2013 le dieron
el Premio Nobel de Literatura
a una viejecita encantadora, sublime
que diría algún periodista.

Alice Munro salía sonriendo en las fotos,
con un libro ya muerto en la mano moribunda aún,
eso es imaginación fotográfica y creadora,
sí señor.

Tenía más de ochenta años y su salud
no le permitía viajar a Estocolmo.

A mí, mi salud sí me permite viajar a Estocolmo.

Pero era la que tenía que ir a Estocolmo y no yo,
que gozo de una salud de hierro fundido,
como los más nobles radiadores que calientan
las casas de los santos e inteligentísimos miembros
de la Academia Sueca.

La vida es profundamente cómica.

Por quinientos euros, Alice, te hago feliz esta noche.

Pasa de Suecia.

Elígeme a mí, querida.

Por cien también.

Incluso por cincuenta te como el incomible coño.



Manuel Vilas en El hundimiento (Visor Libros, 2015).




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