Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 8 de junio de 2015

La Generación Encantada (1): Elvira Sastre: Baluarte (1):



HIBERNO

Siempre que dormíamos era invierno,
y en el frío me enseñabas a volar
y yo te echaba de menos.
Entonces despertaba.
Y te echaba
de menos.


La primavera no quiere
que los amores de invierno terminen,

                              pero el verano ha llegado

                              y ha arrasado con todo.

Ahora tú solo sabes hablar del sol,
te haces un moño despeinado mientras bostezas,
te pintas las uñas de los pies,
te ríes mucho más que antes,
y, mientras,
me dejas de querer.

Ahora yo me vuelvo a refugiar en los poemas
y escribo sobre febrero,
echo de menos la lluvia
y el sabor de tu jersey,

                                                  y, mientras,

                           te quiero más que ayer.





MALDITA ZORRA

Estaba loca:
su tristeza no era de este mundo,
a veces estallaba a reír cuando me lloraba sus penas
y solía enredarse el pelo cuando le iba bien.

Se pintaba los labios antes de dormir:
"quiero estar guapa para mis sueños", me decía.
Luego se levantaba con el rímel corriéndose en sus ojeras,
como en mis mejores fantasías,
y me preguntaba la diferencia entre una nube  y una ola.

Yo la observaba en silencio,
un silencio consciente,
pues ella era una de esas mujeres
que te hacen saber derrotado anes de intentarlo,
como si tratara de vencerla sin palabras,
como si esa fuera la única forma.
Ilusa.

En ocasiones
todo lo que hay más allá de alguien es superfluo
y todo lo que hay dentro de uno es redundante.
No lo sé,
le hubiera repetido un millón de veces por segundo
que era más guapa que un pájaro sobrevolando el mar
y que sabía más dulce que la caricia de un padre,
pero ella estaba loca,
loca como el silencio en medio de una escala,
y solo me besaba cuando me callaba,

Maldita zorra.

Solía decir que los peces eran gaviotas sin alas
y era imposible tocarla sin que gritara.
Yo lo disfrutaba: era un instrumento delicioso.

Cuando le decía que amaba su libertad
se desnudaba y subía las escaleras del portal sin ropa
mientras me decía que echaba de menos a su madre.

Cuando tenía miedo
se ponía el abrigo y se miraba al espejo,
entonces se reía de mí y se le pasaba.

Cuando tenía hambre
me acariciaba el pelo y me leía un libro
hasta que me quedaba dormida.
No sé qué hacía ella después,
pero cuando me levantaba ella seguía ahí
y mi pelo estaba lleno de flores.

Un día se fue diciendo algo que no entendí,
supongo que por eso empecé a escribir.
Me dijo:
no me estoy yendo,
solo soy un fantasma de todo lo que nunca tendrás.
Maldita zorra.
Maldita zorra loca.

Estaba loca,
joder,
estaba loca.

Tenía en su cabeza una locura preciosa.

¿Cómo no ibas a perder la puta razón por ella?



Elvira Sastre. Baluarte. Valparaíso Ediciones, 4ª edición, enero 2015. Ilustración de portada: Adriana Moragues. Diseño de la colección: Chari Nogales.



Nota de David González: Como sabrás, en la poesía española contemporánea, en estos últimos años, se ha generado en torno a algunos poetas un verdadero fenómeno de fans, lo que, al margen de que te guste más o menos la poesía que escriben, es indudablemente una corriente de aire fresco en el  rancio panorama poético español, que buena falta le iba haciendo ya. Esta diáspora de poetas tiene su origen, a mi juicio, en editoriales como Ya lo dijo Casimiro Parker (Salem, Escandar Algeet) o la Editorial Origami (Irene X, Marwan, Diego Ojeda, Nerea Delgado ahora). Aunque Elvira Sastre editó su primer poemario en Lapsus Calami (Loreto Sesma, La Chica Metáfora) es ahora Valparaíso Ediciones quien edita su segundo libro, este Baluarte, que va ya por su cuarta edición. Para no extenderme. Después, otras editoriales, sobre todo, Frida Ediciones (David Martínez Álvarez (Rayden), Pedro Andreu, Luis Ramiro, Marwan, Diego Ojeda@Defreds) o Harpo Libros (Pablo Benavente, Pablo Monforte, Irene X) se sumaron a la historia. Ahora se suma también Planeta (Marwan) y Espasa (Diego Ojeda) y esto no ha hecho más que empezar, por lo que, a mi entender, al mío, a esta generación de poetas ya solo le hace falta un nombre. Yo, de momento, hasta que los críticos o los propios autores o los lectores sienten cátedra, me inclino por llamarla, para entenderme,  LA GENERACIÓN ENCANTADA, que me parece un nombre bien guapo. Y voy a procurar que todos ellos y ellas, y los que faltan en esta breve nota, vayan desfilando por este cuaderno de bitácora, al ritmo que me permita mi bolsillo, claro :-)




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