Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 27 de junio de 2015

Cory MacLauchlin: Una mariposa en la máquina de escribir: La vida trágica de John Kennedy Toole y la extraordinaria historia de "La conjura de los necios":


Cada vez, ante la avalancha de ficción que nos cae encima todos los días, me gusta más leer biografías de personajes reales a los que admiro. Como Una mariposa en la máquina de escribir, de Cory MacLauchlin. El subtítulo ya nos advierte de lo que nos vamos a encontrar en sus páginas: La vida trágica de John Kennedy Toole y la extraordinaria historia de "La conjura de los necios":





    Hasta ese momento, gran parte de la vida de Toole había sido una progresión incesante hacia la consecución de cierta grandeza, ya en la enseñanza, ya como autor de obras de ficción, y mucho de lo conseguido le había llegado sin demasiado esfuerzo; pero la novela había sido el más formidable de todos los desafíos, y el más adecuado, también, para salvar a él y a sus padres de los constantes apuros económicos. No lograr satisfacer a un editor de Nueva York, a pesar de haber revisado y vuelto a revisar varias veces la novela, debió de ser un golpe demoledor a su orgullo. ¿Qué sería de su vida si el camino que conducía hacia un lugar en el que no tendría que trabajar exclusivamente para mantener a la familia parecía inaccesible? Muchos de sus amigos ya no estaban en Nueva Orleans (...) En cambio, Toole se levantaba todos los días para ir a dar clases a la pequeña universidad católica, a pocas calles de su casa, y volvía otra vez andando todas las noches, y seguía viviendo con los padres en el mismo barrio de siempre. Sin embargo, en ese momento ya entraban en juego fuerzas más siniestras que los fracasos personales o la sensación de un deber filial que limitaba sus aspiraciones, pues la brillante inteligencia de Toole comenzaba a derrumbarse bajo el peso de la enfermedad mental.



Cory MacLauchlin. Una mariposa en la máquina de escribir: La vida trágida de John Kennedy Toole y la extraordinaria historia de "La conjura de los necios". Editorial Anagrama, mayo 2015. Traducción de Daniel Najmías. Ilustración: fotografía de John Kennedy Toole, de Walter Carreiro.



Nota de DG: Hay que decir que Thelma, la madre de Toole, eligió para la primera edición de la novela de su hijo la primera versión, la que carecía de todas esas revisiones  que Toole había hecho para satisfacer a ese editor de Nueva York. Y fue un éxito total y absoluto. Lo que me lleva a esta cuestión: Un editor puede, y debe, editar lo que a él le guste o lo que él piense que le va a generar dinero o, hablando mal y pronto, lo que le salga de los cojones. Lo que no puede hacer, o no debería, es imponer correcciones en un manuscrito. Ni siquiera sugerirlas. Él no escribe. No tiene talento para la escritura. Lo tiene, o debería tenerlo, para la edición. Es, para que me entiendas, como si yo, que no tengo ni puta idea de cocinar, abro un restaurante, contrato a una cocinera profesional y luego estoy a todas horas con ella en la cocina diciéndole cómo tiene que hacer tal o cuál plato o cómo debe cortar las patatas o batir los huevos. No tiene lógica, ¿a que no? Pues lo otro tampoco. Sin embargo, sucede con frecuencia. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.