Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 13 de mayo de 2015

Ya está todo el pescado vendido: Poesía española contemporánea:


Ya está todo el pescado vendido. Con esta expresión se podría definir, a mi juicio, el de alguien poco versado en estos asuntos por otra parte, el panorama actual de la poesía española contemporánea. Ya está todo el pescado vendido. La suerte está echada. Y me explico, o lo intento. A mi modo de ver las cosas, es decir, los poemas, en la lírica española contemporánea se observa, a grandes rasgos, simplificando muchoy en mi opinión, la de un neófito ya digo, lo siguiente:

1. Un hecho que, dejando a un lado el aspecto meramente comercial del mismo, considero no solo importante sino trascendente, y es que por primera vez en la historia de la poesía, al menos de la española, este género trae consigo algo hasta entonces reservado casi exclusivamente a los músicos: el Fenómeno Fans, que, al fin y al cabo, en mi opinión, son lectores tan válidos como cualquier otro, o más, porque, al menos, compran los libros que leen, y acuden a todos los recitales de poesía que pueden, y lo más importante, han hecho de la poesía algo verdaderamente contemporáneo como demuestra el hecho, innegable, de que la poesía está hoy más presente que nunca en nuestras vidas, en la de casi cualquiera me atrevería a decir. Entre esta pléyade de poetas superventas se cuenta gente, y cito de memoria, como Escandar Algeet, Irene X, Carlos Salem, Marwan, Diego Ojeda, Pablo Benavente, Rayden, Pedro Andreu, Elvira Sastre, Luis Ramiro, etcétera... Editan, de momento, en editoriales independientes, aunque Marwan ya ha fichado por Planeta, y no necesitan de la pluma de los críticos para vender miles de ejemplares de sus libros de poemas:








DESORDENADO

Si las cosas siguen su orden
un día abriré la casa de mis padres y mis padres ya no estarán.

Me da pánico pensar más allá de eso:
el vértigo de mis sentimientos no se atreve a
acercarse al bordillo de la caída libre
que supone seguir vivo
sin la sonata de espuma que es la voz de mi madre
diciéndome "tranquilo, Escandar, tranquilo..."

Si las cosas siguen su orden
un día cerraré la caverna vacía con mi sombra dentro.

Y del eco saldrá un réquiem
Y el tiempo ya no será más un reloj
y el horror a caduco si filtrará por las paredes.

Yo, a los miedos, los combato con desorden.

Pero cada noche
sigo rezando
por la inmortalidad de las madres.


Escandar Algeet en Bukowski Club Antología Poética (Canalla Ediciones, 2011).


2. Una Poética del Silencio, heredera de los presupuestos del maestro Antonio Gamoneda.

3. Una Poética de la Conciencia Crítica, entre la que se cuentan, entre otros, gente como Antonio Orihuela, Jorge Riechmann, Antonio Méndez Rubio, Pablo García Casado, Enrique Falcón, Eladio Orta, Matías Escalera Cordero, Ana Pérez Cañamares, Gsús Bonilla, Inma Luna y un largo etcétera.






BUEYES

Si supieras del dolor en mi cuello
no dudarías de que los yugos invisibles
también pesan, y que cada día
del trabajo a casa voy trazando surcos
en los que no habrá de crecer cosecha.


Ana Pérez Cañamares en Disidentes (La Oveja Roja, 2015).


4. Una poesía que, a partir de Canon Abierto, Última poesía en español,  florilegio recién editado por Visor Libros, ya procede calificar, como Poesía Académica, es decir, la que van a estudiar tus nietos, y entre la que los poetas españoles mejor posicionados para suceder a generaciones, como la de la poesía de la experiencia, cuyo dominio ha sido incuestionable en los últimos digamos 30 años, parecen ser Fernando Valverde, Raquel Lanseros, Elena Medel, Ana Merino, Sergio Arlandis, Antonio Lucas, José Luis Rey, Yolanda Castaño, Pablo García Casado, Josep M. Rodríguez, Daniel Rodríguez Moya, Erika Martínez y Luis Bagué Quílez... Lo mejor de esta poesía, de carácter ficcional, lo puedes leer todas las semanas en las reseñas de los diferentes suplementos culturales y lo peor de estos poemas, a mi juicio, ya iba implícito en el título, sabiamente descartado, de uno de los primeros libros de uno de estos poetas: Navajas de papel de aluminio. En otras palabras, poemas inofensivos, aptos para todos los públicos. Nunca creí que diría esto, pero a mí no me duelen prendas por decir aquello en lo que creo, pero si tuviera que mojarme y quedarme con uno solo de estos 13 poetas españoles, elegiría, sin dudar, a Elena Medel. Lo que oyes. Es la poeta en la que, desde aquel ya lejano Mi primir bikini, aprecio una mayor evolución, madurez y voluntad creativas.






MACETA DE HORTENSIAS EN NUESTRA
TERRAZA: ASCENSO

Morado o violeta o azul sucio, más
bien: una maceta de plástico negro con una hortensia
que se asoma al balcón. La vida costaba
dieciocho euros y no había
nada que temer. Para la supervivencia compré un manual
sobre jardinería; bastaba con anotar cuándo
crecer en un tiesto de cerámica, cuándo el pulgón y cuándo
los esquejes.

Porque toda mujer se casa con su casa,
desde la terraza
mi salón con ropa de domingo:
mesa en el centro, mantel blanco, muchos platos rebosantes,
mi amor feliz,
sereno,
y en el primer plano de la fotografía
una maceta
de plástico negro con una hortensia
morada o violeta o más bien azul sucio
que se asoma al balcón.

En su sitio el estribillo de los electrodomésticos, el servicio
de dos para cada comida, todavía dos
-él, yo: las plantas cuentan por su cuenta- sentados al almuerzo,
todavía los designios familiares -flechazo, noviazgo,
aceptación, convivencia: más tarde matrimonio, hijos, nuevos
volúmenes en el álbum de sus casa -todavía sentados
al almuerzo. Todo en su sitio.
Mientras tanto, en la casa, el hombre duerme.
La mujer
no.


Elena Medel en El canon abierto, Última poesía en español (Visor Libros, 2015).



y 5: Para de contar. Ya te dije que estaba todo el pescado vendido.


2 comentarios:

  1. Querido David:
    Soy escritor de poesía (que no sé muy bien si poeta) y consumidor de poesía. Compro bastantes libros (a veces mi queridísma esposa me dice qué ya vale, que pare un poco que parezco tonto con tanto librito), visito librerías (tanto de viejo como de nuevo), he publicado varios poemarios, estoy en algunas antologías (incluso en alguna compartiendo con un gran poeta llamado David González, no sé si te sonará) y tengo que decirte que no conozco ni a uno solo de los nombres de la lista del punto 1, así que ya venderán un poco menos de lo que dicen. En cuanto a la lista de nombres del punto 4, tengo que admitir que conozco a más de uno y a más de tres. Y sabes qué te digo, que a mí, personalmente me parecen muy malos. Y cuando digo muy quiero decir exactamente eso: MUY. En cuanto a los poetas de la lista incluidos en el punto 3, pues nada, que los conozco a casi todos y me encantan la mayoría, porque esos SÍ escriben una poesía que NO es inofensiva. Ea, eso es todo. A ser felices.

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  2. Gracias por tu opinión. Coincido en tu apreciación sobre los poetas del punto 3. Pero hazme un favor, colega: si vuelves a comentar algún post yo encantado, pero eso sí: firma con tu nombre, please. Y sí: a ser felices (quien pueda serlo). Abrazos.

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