Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 24 de mayo de 2015

Stephane Furber: Daphne (1):


Nota de David González:  Por extraño que te parezca, y más cuando hayas leído la nota biográfica de Stephane Furber, este poeta, que yo sepa, continúa con vida. Pero como él, que yo sepa, no lo ha hecho, no me corresponde a mí dar más detalles al respecto. Sí me corresponde, como poeta y como lector, dar a conocer esta curiosa muestra de nueve de sus poemas, que José Carlos Díaz y yo seleccionamos para un librito que finalmente no se editó. Supongo que, por entonces, hace de esto muchos años, me hice una a lo Houdini y desaparecí durante un tiempo, cambié de mail y todo eso, y perdí la pista tanto de Stephane Furber como de José Carlos Díaz. Mi cometido en esto fue el de ordenar los 9 poemas y el de encontrar fotografías que pudieran ser de Furber y de Daphne, aunque no lo son, según imaginé que serían después de leer estos poemas, y finalmente con ellas, los poemas y la nota biográfica, y con traducción de Mariana Lotti, monté un pdf en cuya cubierta aparecía la que yo imaginé una Daphne camino de la adolescencia:




No sé quién es el autor de esta imagen ni de las otras. Las encontré en una web y recuerdo que no aparecía el nombre de los fotógrafos. Alguno de estos poemas, ya los posteé en otros blogs, pero ahora, a razón de uno cada día, y en el orden que llevan en el librito, volveré a hacerlo. Merecen realmente la pena. Además, solo podrás leerlos aquí. Empezamos:


1. FIRE

La noche que lo abandonó todo
anduvo sin rumbo hasta la madrugada.
Era como una pequeña mierda
en medio de los campos de petróleo,
bajo un montón de estrellas.
Tenía un agujero en los jeans
por donde se le perdían los centavos
y un rastro de memoria entre las cejas
que le hablaba de un incendio reciente,
de una casa en llamas.




Stephane Furber en Daphne (poemario inédito).

Traducción de Mariana Lotti.


Nota biográfica de Stephane Furber: 

Stephane Furber nació en 1940. En Texas, Estados Unidos de América. En su juventud se ganó cierto prestigio, cierta reputación, como cantante country. El alcohol, su adicción, le dio un empujón y le hizo caerse ya para siempre de los escenarios. Se sabe que durante la mayor parte de los años setenta anduvo dando tumbos de acá para allá, prácticamente mendigando. Cuando ya parecía  haber tocado fondo, cuando ya no era posible caer más bajo, sucedió que en un remoto pueblo del Oeste, una joven viuda, que respondía al nombre de Daphne, se apiadó de él. Una cosa lleva a otra: la piedad al amor. La historia terminó en boda. Stephane Furber adoptó legalmente a Jimmy, el hijo de Daphne, y de ahí en adelante se pasó el resto de su vida sobrio, detrás del mostrador de una ferretería.

A su muerte, que tuvo lugar en el año 1995, Jimmy, su hijo, encontró un librito con poemas, con veinte poemas para ser exactos. Este pequeño, pero hermoso e impagable librito se editó en el año 2001 en Estados Unidos.




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