Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 4 de mayo de 2015

Miguel de Cervantes Saavedra: Obras Completas:


El otro día, en una web que liquida, a muy buen precio, libros de determinadas editoriales, encontré, en un solo tomo, las Obras Completas de Miguel de Cervantes Saavedra, esto es, La Galatea, Don Quijote de la Mancha, Novelas Ejemplares, Persiles y Sigismunda, Trato de Argel, Numancia, Ocho Comedias y Ocho Entremeses, Viajes del Parnaso y Poesías. Un total de 1220 páginas, a dos columnas, con letra pequeña pero que, a lo menos, se lee con claridad. El precio original de esta maravilla era de 46 euros. A mí me salió por 12 euros con 95 céntimos. He empezado a releer las Novelas Ejemplares, en concreto, Rinconete y Cortadillo, de la que te dejo uno de los párrafos:





Yo, señor hidalgo, soy natural de la Fuenfrida, lugar conocido y famoso por los ilustres pasajeros que por él de continuo pasan; mi nombre es Pedro del Rincón; mi padre es persona de calidad, porque es ministro de la Santa Cruzada: quiero decir que es bulero, o buldero, como los llama el vulgo. Algunos días le acompañé en el oficio, y le aprendí de manera, que no daría ventaja en echar las bulas al que más presumiese en ello. Pero, habiéndome un día aficionado más al dinero de las bulas que a las mismas bulas, me abracé con un talego y di conmigo y con él en Madrid, donde con las comodidades que allí de ordinario se ofrecen, en pocos días saqué las entrañas al talego y le dejé con más dobleces que pañizuelo de desposado. Vino el que tenía a cargo el dinero tras mí, prendiéronme, tuve poco favor, aunque, viendo aquellos señores mi poca edad, se contentaron con que me arrimasen al aldabilla y me mosqueasen las espaldas por un rato, y con que saliese desterrado por cuatro años de la Corte. Tuve paciencia, encogí los hombros, sufrí la tanda y mosqueo, y salí a cumplir mi destierro, con tanta prisa que no tuve lugar de buscar cabalgaduras. Tomé de mis alhajas las que pude y las que me parecieron más necesarias, y entre ellas saqué estos naipes -y a este tiempo descubrió los que se han dicho, que en el cuello traía-, con los cuales he ganado mi vida por los mesones y ventas que hay desde Madrid aquí, jugando a la veintiuna (...)



Miguel de Cervantes Saavedra. Obras Completas. Editorial Castalia, 1999. Edición de Florencio Sevilla Arroyo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.