Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 27 de mayo de 2015

Jesús Lizano y Platero y yo : In Memoriam:


en Moguer.


De poetas como Jesús Lizano, porque este tío sí era un POETA, aquí sí proceden las mayúsculas, los cantamañanas mediáticos solo se acuerdan, si lo hacen, a su muerte. En lo que a mí atañe, Lizanote de la Mancha, como escribí ayer, solo ha muerto físicamente hablando. Y no digo esto solo por el valiosísimo legado poético que nos deja, sino porque a mí, en particular, me ha dejado algunos  momentos para el recuerdo, esos recuerdos que uno, como poeta y como persona, tendrá siempre en lo alto de un pedestal. Porque se trata de recuerdos puros, inocentes o lo que es lo mismo: recuerdos lizanianos, sinónimo de los dos adjetivos anteriores.


en Moguer.


En el año 2004, los poetas invitados al encuentro de poesía de la conciencia crítica Voces del extremo estábamos cenando cuando, de repente, se hizo el silencio y todos a una giramos, primero, la cabeza hacia la puerta y, a continuación, nos levantamos de nuestras sillas y empezamos a aplaudir. Yo, sincerely, no tenía ni puta idea de por qué estábamos aplaudiendo. Ni a quién. Hasta que vi en en umbral de la puerta a Walt Whitman en persona. Fue el mejor recibimiento a un poeta al que he asistido en toda mi vida. Eso sí es un poeta, recuerdo que pensé. No había leído nada suyo hasta entonces, que conste. Pero no me equivocaba. Cuando lo escuché recitar, admirado como pocas veces, no pude evitar pensar: Joder, este tío todavía recita mejor que yo. Su recital fue también uno de los mejores que escuché nunca. Impresionante, como diría el torero de Ubrique.


en Barcelona.


Esos días, en Moguer, me recuerdo a mí mismo conduciendo el buga de la poeta Eva Vaz y recuerdo a Jesús Lizano de copiloto, pues hice de chofer suyo para llevarle a unos sitios que quería visitar. En una de esas, Lizano me habló de la decepción que se había llevado al entrar en las calles de Moguer. Le pregunté el motivo. Lo que vino a contarme fue esto. Durante el viaje, desde Barcelona, Lizano, como lector y poeta,  había soñado con que al llegar a Moguer se encontraría las calles del pueblo  llenas de burros, a semejanza del de Juan Ramón Jiménez, ya sabes, Platero. Así imaginaba Lizano Moguer: un pueblecito del sur de calles blancas y azules y estrechas en las que uno se tropezaba a cada paso que daba con legendarios asnos. Claro, en Moguer no había burros, o no más que en otras partes. Pero, como poeta que soy, entiendo muy bien aquella decepción de la que me hablaba, cuando, como siempre, la realidad acaba imponiéndose a los sueños.


en Barcelona.


Y ya para terminar, este poema de Jesús Lizano, que habla de su autor mejor de lo que  yo podría hacerlo nunca:


LOS AMIGOS DORMIDOS

Acuesto a los amigos,
apago las luces,
les dejo oír una suave música,
asoma el cielo por los cristales,
los arropo bien en invierno,
me acerco de cuando en cuando,
por ver si están dormidos,
tienen en sus mesillas unos cuantos libros,
leen un poco antes de cerrar los ojos...
Qué dulces son mis amigos cuando cierran los ojos...
Antes les he contado un cuento:
ellos prefieren el de la fábrica,
desde que llegan los operarios
hasta que vuelven a sus casas...
Me siento junto a la ventana
y recuerdo la aventura de nuestros encuentros
desde que éramos niños.
Yo quiero mucho a mis amigos:
no hay otra forma de llegar a la inocencia
que encontrarse y hablar de todas las cosas
sin poseerlas.
Si alguno se pone enfermo
paso la noche en vela.
Nada perturba el silencio.
Qué sería de mí sin ellos,
aquí
en mi alma,
en mis sueños...



Jesús Lizano en Voces del Extremo VI, Poesía y Canción (Fundación Juan Ramón Jiménez, 2004).


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