Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 23 de abril de 2015

Buenos días: Leslie Kaplan: El exceso-La fábrica (1):





En la habitación, muy rápidamente, el pensamiento está en 
carne viva.

La colcha está sobre la cama. Una se sienta, una mira la habitación.
El tiempo sigue allí, como una caja.

La piel está fuera, sobre la colcha. Más lejos, hay el gran
lavabo blanco, y detrás, las paredes de cartón.

El aire corre libre, suelto. El papel pintado se sigue sin
parar. Sobre la cama, esfuerzo intenso, lineal. Una no lo logra.
No hay nunca interior.

Los muebles no casan. Una duerme sin apoyo.

Despertador blanco, inhumano. No hay indicadores, la
fábrica. Una está arrojada.



Leslie Kaplan. El exceso-La fábrica (Arena Libros, 2014). Traducción de Isidro Herrera y Maeitxell Martínez. Prólogo de Maurice Blanchot.


Nota de David González: Copio aquí las últimas palabras del texto de la solapa: Escritura de la fábrica misma como universo en que el trabajo se aliena y el sujeto que lo realiza no tiene otra experiencia que su ausencia de subjetividad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.