Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 14 de abril de 2015

Buenos días: François Villon: Balada de las menudencias:




BALADA DE LAS MENUDENCIAS

Distingo bien las moscas en la leche,
Reconozco al hombre por sus ropas,
Distingo el tiempo bueno del mal tiempo,
Distingo el árbol por la manzana,
Conozco al árbol al ver su goma,
Sé que ya todo da lo mismo,
Distingo al que trabaja y al que huelga,
Conozco todo menos a mí mismo.

Distingo por el cuello si es jubón,
Conozco al monje por el hábito,
Distingo al amo por el que lo sirve,
Reconozco a la monja por su toca,
Reconozco al ladrón por su jerga,
Conozco a los locos que se ceban de cremas,
Conozco el vino por el tonel,
Conozco todo menos a mí mismo.

Distingo lo que es caballo y lo que es mulo,
Conozco sus fardos y su carga,
Distingo a Bietrix y a Belet,
Conozco la ficha que numera y suma,
Conozco la vigilia y el sueño,
Conozco la herejía de los Bohemios,
Conozco el poder de Roma,
Conozco todo menos a mí mismo.

Príncipe, todo lo conozco,
Conozco a los de buen olor y a los pálidos,
Conozco a la Muerte que todo lo devora,
Conozco todo menos a mí mismo.



François Villon en El Legado y El Testamento (Editorial Pre-textos, 2001).

Traducción de José María Álvarez.


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