Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 16 de abril de 2015

Buenos días: Dean Young: Las artes del camuflaje:




EL ARTE DEL CAMUFLAJE

Después de años de caminar divertido,
de dormir de lado como un arbusto,
de tratar de transformarme a mí mismo en una pantera,
la mañana en que me desperté transformado en una pantera
no fue distinta de las veces en las que me desperté transformado
en una medusa, hierba de dunas, en nada de nada.
El mismo sol sobre mis ojos, las mismas nubes balando
como corderos, balando como leones comiendo corderos,
la misma selección estúpida de camisas:
azul o marrón,
estaría escondido en el cielo o en el suelo
lo cual al final no importaba mucho
porque las destrocé todas. Esto fue en el 42.
Nos sentíamos bastante derrotados en el 42.
Estaba la guerra. Había cosas apiladas
sobre los interminables caminos. Nadie estaba comiendo
chocolate, luego de repente había chocolate.
Había retraso, manchas de tintas, bosques
oscuros. El Esfuerzo. Los niños de hoy,
miran a una roca y no piensan nada,
creen que una roca no puede de repente levantarse y golpear.
No existían todos estos aparatos que ves anunciados
incluso en anuncios sobre cómo matar hormigas.
A pesar de ello llevábamos muchas cosas.
Detonadores. Cartas francesas. Atropina.
Tratados filosóficos. Una cosa nunca es completamente ella misma
pero frecuentemente habla a sí misma en clave.
Soñabas que estabas rodeado de cuerpos mutilados
y te despertabas rodeado de cuerpos mutilados hasta que
lo espiritual parecía un lugar mejor
pero sólo de una manera terrible como una hoja
cayendo de un árbol o un extraño
mencionando tu nombre.
Claro, creo en la vida después de la muerte,
es sólo que esta vida después de la muerte
es tan parecida a la última, nadie se da cuenta
que ya han muerto un montón de veces. Las mismas
trincheras. Nieblas corrosivas. Las mismas capas protectoras
casi imposibles de quitar y cuando te las quitas,
has dañado lo que había dentro. De hecho, nunca
me convertí en una pantera. Solamente dije eso
para llamar tu atención como cuando alguien grita Fuego
cuando ni siquiera hay una chispa,
de hecho ha estado lloviendo mucho durante semanas.



Dean Young en La diferencia entre Pepsi y Coca Cola (Ediciones Vitruvio, 2007).

Traducción de Julio Mas Alcaraz.

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