Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 12 de abril de 2015

Buenas tardes: Clara Silvestre escribe sobre Campanas de Etiopía en el Diario Hoy, de Santo Domingo:


Como puedes observar hoy estoy pesadito con mis cosas, pero prefiero darte el coñazo hoy que dártelo a plazos. Puedes saltarte este post, si quieres. Así que continúo con el autobombo. Y para llegar a Valladolid, daré antes un pequeño rodeo por la República Dominicana, por la ciudad de Santo Domingo, donde la periodista Clara Silvestre escribe sobre las Campanas de Etiopía en la sección de cultura del Diario Hoy, artículo acompañado por una foto de Carolina Villafruela y la cubierta del libro, también de Carolina, artículo que te transcribo aquí, aunque te dejo también con el enlace a dicho diario:


DAVID GONZÁLEZ: AL SAZÓN DEL ASFALTO CALIENTE





DAVID GONZÁLEZ: AL SAZÓN DEL ASFALTO CALIENTE

“Se me olvidó al final adjuntarla, Clara… a veces pienso que solo tengo la cabeza para llevar el pelo y que no se me olvida (la cabeza) porque la tengo pegada a los hombros, en fin…”. Le requería a David González las fotos para este texto. Y yo diría que ni una ni la otra. Aunque su pelo puede ser la envidia de cualquier modelo de modas o perfume, su cabeza alberga las muchas batallas libradas para mantenerse en pie. El camino de las letras suele ser el menos confortable y nos obliga a arrastrar un pesado baúl de sinsabores. El conocimiento rompe las cadenas pero condena a la anomia a quienes buscan desarrollar los oficios más dignos de la humanidad.

David sabe a lo que se enfrenta. Ha asumido el reto aunque en el recorrido vaya dejando la piel. Hoy, me dio por secuestrarlo. Sacarlo de su estudio, donde trabaja día a día y de sol a sol. Me responde: “estoy en un momento de madurez creativa, en el que sé muy bien a donde quiero ir, es decir, lo que quiero escribir y, lo más importante, cómo lo quiero escribir, qué marcas de estilo quiero conservar (el uso de los dos puntos continuados en los poemas, como si fueran ventanas que se abren y no, a diferencia del punto y seguido o final, puertas que se cierran; o el uso de las conjunciones copulativas totalmente marginadas a la izquierda, como si fueran cuerpos o lágrimas que se caen del cuerpo del poema o se arrojan de él, en un homenaje al sufrimiento y, especialmente, a la gente que se arroja desde los edificios, como las víctimas de las torres gemelas de Nueva York pero también las de las víctimas en los países árabes; o también, el hecho de poner, como hago ahora, las citas de otros autores al final de los poemas y no al principio, no antes) y qué recuerdos o historias quiero conservar en mis futuros libros”.

Ha estado concentrando su atención a lo que llama Cuaderno 1 y que se titula “Campanas de Etiopía”, con la que inició un Ciclo Poético Narrativo Autobiográfico, que "constará de varios Cuadernos". Aclara: “como me gusta llamarlos, ya que eso serán: Cuadernos de no más de 140 o 150 páginas, unos solo de poemas, otros de poemas y relatos breves, otros solo de relatos, otros novelas cortas, todos ellos englobados bajo el título genérico de «Los que viven conmigo», ya que ahora, en este momento de mi vida, a mis 50 años, sé perfectamente qué o quienes viven conmigo, y sé, y solo puedo desvelar esto por el momento, que no se trata únicamente de personas físicas…”.

Pero todo no queda ahí, en futuros cuadernos del ciclo, hará del lector un personaje más. Como dice: “un personaje que, de algún modo, interactuará en el texto y con el texto, pero eso no lo puedo adelantar todavía…”. De ahí que sienta que esta nueva publicación “es algo así como si fuera mi primera publicación, la que abre, por así decir, un nuevo camino, un camino literario de auto-afirmación pero también de nuevos descubrimientos, de nuevas exploraciones tanto temáticas como estilísticas”.

David González, poeta a tiempo completo, no se detiene ante nada. Siempre abriendo puertas y ventanas, defendiendo a los puños un espacio logrado a fuerza, al sazón del asfalto caliente, pero respaldado por su capacidad intelectual y un trabajo constante, dejando su vida sobre el papel. Indudable e imborrable reflejo de un verdadero y auténtico poeta.


Clara Silvestre. Diario Hoy. Santo Domingo. Domingo, 12 de abril 2015.




Muchas Gracias, Clara.

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