Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 9 de abril de 2015

Buenas tardes: Charles Simic: El monstruo ama su laberinto (y 3):


Y me despido ya de Charles Simic y de El monstruo ama su laberinto con uno de los tres poemas que se incluyen en el apéndice:


A MEDIO CAMINO

Tan pronto hube dejado A.
comencé a dudar de su existencia:
su gentío y sus calles ruidosas,
sus cárceles y sus cafés nocturnos.

Era la hora de la cena. Las panaderías echaban el cierre:
en las repisas solo restos de harina blanca.
Los tenderos bajaban las persianas de hierro.
Una joven encantadora compraba el último melón.

Hasta la callejuela donde nací
se borra y desvanece... ¡Oh, tejados!
Regimientos de camisas y sábanas
ondeando en el aire carmesí del anochecer...

*

B. adonde debo
llegar tarde o temprano,
no existe aún. Trabajan
sin descanso esperando mi llegada,

y ese día quedará lista:
ah, su gentío y sus calles ruidosas...
sin olvidar la escuela donde una vez
falsifiqué la firma de mi padre...

conscientes de que el día
en que me vaya
se disolverá para siempre
igual que A.



Charles Simic en El monstruo ama su laberinto (Vaso Roto Ediciones, 2015).

Traducción de Jordi Doce.







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