Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 1 de abril de 2015

Buenas tardes: Ana Soler Rodríguez: Un manicomio (primer párrafo):

Llevo dándole vueltas, desde que lo leí, al primer párrafo de una redacción escolar, Un manicomio, que escribió la hija treceañera de una persona a la que tengo en alta consideración, porque me parece que en esta chica, en Ana Soler Rodríguez, hay una escritora, y de las buenas. Lo que tiene de especial este primer párrafo es, entre otras cosas, el adjetivo "legales" a continuación de "drogas", una distinción muy oportuna. Y, por supuesto, la frase con que la autora cierra este párrafo. Una oración perfecta. Yo no lo hubiese hecho mejor. Así que he considerado que debía compartirlo en este cuaderno, y eso hago:



UN MANICOMIO - 1er. párrafo

Hay un manicomio en un pueblo de costa. Tiene una piscina, una pequeña biblioteca y unas vistas hermosas del mar. A los piripi que están estables y no son agresivos los dejan salir de sus habitaciones, pero a los otros los dejan en ellas. La única diversión de estos últimos son las drogas legales que les dan. Creo que sería feliz en ese sitio.



Ana Soler Rodríguez en Un manicomio (inédito).



Puedes leer, si te parece, el relato entero en el siguiente enlace:







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