Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 28 de marzo de 2015

En Memoria de Javi:

Ni siquiera sé cómo se apellidaba. Siempre lo conocí por Javi. Javi el del Pelo Blanco. Tenía 52 años. Padecía diabetes. Estaba jodido del corazón. Y no se cuidaba una mierda. La palmó este jueves no, el anterior. Yo le había visto unos días antes. Me enteré ayer, por una amiga. Cayó fulminado. En casa. Con su chorba. Fulminado. No se enteró. Aunque últimamente, de dos años acá, no le veía casi nada, Javi era de esos tíos con los que siempre puedes contar, de esos mendas que solo con verlos hacen que uno se sienta mejor.  Y siempre le recuerdo con una sonrisa. Al menos, de algún modo, murió feliz, libre, sin miedo. Vayan en su memoria estas tres fotografías, del año 2010:






Hasta siempre, hermano.


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