Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 17 de marzo de 2015

Buenos días: Miles de tierras (y 3): Un poema de Sonia Fides:




EN CAMPO ABIERTO LAS ESTRELLAS
NUNCA QUIEREN GUARDARTE LOS SECRETOS

En tus cartas decías que lo más difícil
era sostener la sombra de tantos cadáveres
atascando las trincheras,
aspirar el olor a muerto de los cuerpos enemigos
que sin saber por qué te hacían pensar en tu casa
y convertían a tu madre
en un mostruo de dos cabezas,
en una hembra bicéfala
obligada a odiar y admirar
a su hijo más pequeño.
Me contabas también que habías perdido el pulso,
que no tardaste en darte cuenta que enterrar a tantos hombres,
aunque fueran culpables,
acaba siempre por pudrirte y deformarte los dedos.
No olvidaste tampoco hablar de la vergüenza
que arrancaba de dentro de tus ojos cualquier territorio sólido.
No fue sencillo llorar,
por eso lo hacías de noche
con el brazo derecho presionando tu cabeza.

¡Qué lástima!, abuelo, que no supieras que en campo abierto
las estrellas nunca quieren guardarte los secretos
que ellas están ahí para recordarte que la vida es la misma
aunque todo esté oscuro.



Sonia Fides en Miles de tierras (AABI, 2015).



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.