Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 5 de marzo de 2015

Buenas tardes: Jaroslav Seifert: 2 poemas:


¡Qué difícil me fue
                  abandonar para siempre
los muros amados! Hubo momentos
en los que pensé que no podía vivir
sin sus sombras, que en tanto superan
a nuestra breve vida.

La rosa de los vientos ya no invita
                 a lejanías extrañas
y sus destellos tal vez para mí se han extinguido.

                 Y los árboles verdes
con raíces ampliamente agarradas
van al mismo paso que yo.




Una vez fui corriendo detrás de mi padre
a una concentración popular.
               Allí se oía otra canción:
No habrá ni reyes ni emperadores,
¡y romped las cadenas!

Hubiera querido romperlas
pero entonces aún no sentía su peso
y tan sólo me gustaban
el gorro frigio,
los tambores y sus correas
y los harapos de la bandera deshilachada a tiros.

Y al día siguiente corrí hacia el castillo presidencial
por las escaleras más hermosas del mundo
y, emocionado, contemplé la ciudad.
De tener un laúd y saber tocarlo,
en aquella ocasión me hubiera puesto enseguida a cantar,
mientras con el azul del cielo
y las sonrisas,
                que no me pertenecía,
tejía mis deseos. Eran juveniles
y hacían reír.

Luego, lo borré todo
y empezó lo mismo de nuevo.
Por dónde vagué,
                ya no lo recuerdo,
pero un momento me vuelve siempre ante los ojos:

Por la puerta entreabierta vi una sala donde se bailaba.
Las cortinas de las ventanas eran solemnes
y era como ver a la juventud bajo palio.
Muchachas vestidas de blanco, muchachas vestidas de rosa
y bailarines en negro traje de etiqueta
giraban alrededor de hermosos presentimientos.

Un hechizo así puede hasta cortar la respiración.
Y luego alguien de golpe cerró la puerta.



Jaroslav Seifert en Breve antología (Ediciones Hiperión, 1984).

Traducción de Clara Janés.


Aprovecho este post para recordarte, si estás por León, que esta noche se presenta Regresiones, de Vicente Muñoz Álvarez:




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