Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 29 de marzo de 2015

Buenas tardes: Gsús Bonilla: El del medio de los Panero: Mañana en:


Astorga, en Casa Panero, a las 19:00h, con Gsús Bonilla:





    UN APUNTE SOBRE LEOPOLDO MARÍA PANERO


    En los años setenta y principios de los ochenta (el tramo de su obra precisamente más interesante, a mi juicio), Leopoldo María Panero introdujo en la poesía española una dicción nueva, que transitaba desde los beat y el coloquialismo americano y que facilitó la entrada de la antipoesía latinoamericana. Su obra, que desacralizaba la figura del poeta como vate o ente superior a base de resaltar, no su vínculo horizontal con el resto de personas, sino una actitud no ejemplar, puso, sin lugar a dudas, los cimientos de toda una corriente posterior, vigente hoy en día, de poesía de corte urbano, pegada a vivencias más canallas. Contribuyó a la renovación del género de un modo muy singular, desentendiéndose y desmarcándose de etiquetas grupales que se le adscribieron en un primer momento. Desde la irreverencia y la rebeldía, con un impulso antiautoritario, incómodo, feroz con las modulaciones complacientes del verso (de ahí la plasmación de prácticas antisociales y su exaltación de lo ácrata o de lo decadente), Panero hizo de los disruptivo un eje básico como discurso y como estrategia formal.
    A pesar de ciertos decaimientos en la tensión poética y en la intensidad de sus textos, de la dispersión y reiteración de su poesía de las últimas décadas, y más allá del mito de su figura, de la construcción del malditismo y de la interpretación poética de su personalidad, Leopoldo María Panero ha constituido un puente imprescindible para que la poesía española pudiera entrar en la posmodernidad.



Alberto García Teresa en El del medio de los Panero (Gsús Bonilla, Ediciones Lupercalia 2015).

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