Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 27 de marzo de 2015

Buenas noches: Franz Kafka: El desaparecido:

Hacía tiempo que tenía ganas de releer El desaparecido, antes conocida como América, la primera de las novelas de Franz Kafka. Ahora, además, estoy estudiando lo que yo denomino el lenguaje de la ficción para aplicarlo a mi propia obra autobiográfica. Y Kafka es un maestro. Por otra parte, con esta novela hizo su tesis doctoral cierta persona que fue importante en mi vida hace ya la tira de años y sobre la que escribiré en alguno de los cuadernos del ciclo emprendido con Campanas de Etiopía. Te dejo pues con un párrafo al azar, pues todos son buenos:





    CUANDO, después de una jornada de doce horas, dejaba el trabajo, tres días a las seis de la tarde y los tres siguientes a las seis de la mañana, estaba tan cansado que se iba a la cama directamente sin preocuparse de nadie. Dormía en el dormitorio común de los ascensoristas; era verdad que la jefa de cocina, cuya influencia no era quizá tan grande como había creído él la primera noche, se había esforzado por conseguirle una pequeña habitación y quizá lo hubiera logrado, pero como Karl vio cuántas dificultades planteaba y que la jefa de cocina telefoneaba varias veces por ese asunto al tan ocupado jefe de camareros, renunció a ello y convenció a la jefa de cocina de la sinceridad de su renuncia diciéndole que no quería ser envidiado por los demás chicos a causa de un privilegio que no se habría ganado realmente.



Franz Kafka. El desaparecido, Penguim Random House, febrero de 2014. Del prólogo y de las notas: Jordi Llovet. Traducción de Miguel Saénz.


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