Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 14 de febrero de 2015

Especial San Valentín (y 11): Dos poemas de David González:


         SALVAVIDAS

         a mí no me hace falta
         dices    yo ya tengo
         el mejor seguro de todos:

         ¿cuál:

         dios:

         la sirena del barco
         emite entonces   
         siete sonidos cortos
         seguidos de uno largo:

         diríjanse inmediatamente
         a la estación de reunión
         situada en la cubierta seis
         llevando consigo
         su chaleco salvavidas:

         colóquenselo por la cabeza
         átense las cintas de velcro
         pásenlas por la cintura
y        átenlas con firmeza:

y       aunque tan solo se trata
         de un simulacro
         de emergencia
         yo
         además
         por si acaso
         me abrazo
         a
         ti:


         confía en tu corazón
         si se incendian los mares:

         e. e. cummings:






         EDAD

         esta tarde te he visto mayor:

         con la misma edad que tenías esta mañana:
         con la misma edad que tendrás esta noche:

         te he visto vieja:

         las primeras arrugas en tu pelo:
         las primeras canas en tus ojos:
         el payaso triste de tu voz:

         el vestido,
         corto,
         de luto,
         roto a la altura de  la rodilla:
         las medias,
         con varices:
y       no me olvido de las botas: sucias, tronadas:

         ibas a bajar la basura:
         en una mano,
         la bolsa con los desperdicios:

         sí:
         esta tarde te he visto
         mayor, vieja, desengañada de la vida:

         sin casa propia:
         de renta:
         con pufos:
         el agua la luz el alquiler la comunidad el bar:

         treinta años haciéndole favores a todo el mundo
y        a mí no me hacen más que putadas, todo el mundo,
         dentro y fuera de casa, hasta mi madre:

         tu madre: diálisis: tres veces a la semana:

         tu novio, yo, enfermo crónico:
         sin ninguna perspectiva de futuro:
         con muy mal genio:
         caprichoso y egoísta y gastizo:
         poeta, además: sin embargo,

         cuando te veo así: mayor, vieja, una ancianita casi:
         cuando te veo así, digo, te quiero más:
         te quiero: a secas: sin adverbios: te quiero:

y       aunque tienes más edad que yo,
         once años más,
y       aunque tan solo hace tres que compartimos
         pobreza y enfermedad
         me siento, puedes creerme, como si realmente
         hubiéramos

         envejecido juntos:


         tú, mujer mártir:
         jerome rothenberg:



        David González en Algo que declarar (2007) y en El lenguaje de los puños (2014).

3 comentarios:

  1. La carne de gallina... tengo devoción por el segundo. Un abrazo

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  2. Estoy con Jose Luis, el segundo es un poemazo.....

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  3. Gracias, José Luis y Oscar. Coincido con vosotros: a mí también me gusta más el segundo :-)
    Abrazos, fuertes y solidarios, a los dos.

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